– Adán, me está costando trabajo respirar, dije con agitación.
Fueron las últimas palabras que recuerdo haberle dicho a mi compañero de cuarto antes de haberme desmayado producto de la ansiedad.

Diecisiete años y yo no entendía por que mi realidad se hacía tan indescriptible. Sudoración excesiva, mareos, despersonalización, una fuerte taquicardia, ganas de vomitar, palpitaciones y hormigueo en el cuerpo. A esa edad tenía ya tanto miedo de salir y que me diera un ataque que pasé un mes encerrada en mi cuarto viendo películas snob, leyendo sobre filosofía y tomando caguamas, cosa que raramente me calmaba y en vez me hacía dormir profundamente. Claro que no era lo mejor para curarme.

10 formas para lidiar con la ansiedadDe nuevo caí en el hospital. – Niña, no te vas a morir, sólo tienes un ataque de pánico, me dijo mi doctor. Estaba tan segura que tenía un problema en el corazón que obligué a mis padres a que me llevaran con un cardiólogo. Todo estaba bien. Era tan necia y mi ansiedad estaba tan descontrolada que estuvieron a punto de ponerme un marcapasos.

Alprazolam, Lexapro, Clonazepam, Citalopram, Escitalopram, Fluoxetina, Sertralina, hasta Risperdal (tratamiento para pacientes con esquizofrenia) llegué a tomar. Tés relajantes, acupuntura, meditación, yoga, muay thai, natación y un intento de suicidio.

Lidié con este problema muchos años y únicamente diez cosas me han servido para volver a tener un control sobre mi cuerpo y mi mente.

1. Escribir mis angustias

“Te estás volviendo loca, no vas a pasar ese examen, no te van a pagar a tiempo, tienes que pagar la renta, estás subiendo de peso, te van a dejar por loca, no eres tan divertida”. En el momento en que siento que se me están yendo las cabras, agarro una libreta y me pongo a escribir todo eso que mi mente piensa. Así estoy segura después de lo que me está agobiando. Checo cuales son las señales con exactitud y más tarde las confronto.

2. Los malos hábitos

Antes podía tomarme de dos a cinco tazas de café al día. Ahora apenas tomo un sorbo y siento que me está dando un paro cardíaco. ¿Cómo voy a poder dejar el café si me gusta tanto? Fácil, empiezas a tomar descafeinado y cuando tenga una buena suma para gastar compras un café de buena calidad y poco a poco te vuelves a acostumbrar, poniéndole mucha leche, nada de azúcar y tomándolo moderadamente.

El alcohol y las drogas también repercutieron. Una copa de vino me ayuda a relajarme en las noches, darme una ducha en la tina y  únicamente un toque de porro. Dejar de desvelarme tanto, ver series que me ayuden a reír antes de dormir y visualizar imágenes positivas también me funciona.

3. En el momento que sientas ansiedad: COGE

Sí, suena trillado. Pero me ha funcionado. Cuando siento ansiedad, mi pareja me ha ayudado. Tener relaciones sexuales en el momento en que estás a punto de volverte loca ayuda a que los músculos se relajen y por el ejercicio y satisfacción se te olvida todo y te concentras. Te recomiendo que comiences a decirle a tu pareja que comience con un oral. Así los dos se benefician.

4. El ejercicio

Esto es dependiendo la persona. Por ejemplo, muchas veces me dijeron que tomar clases de yoga o meditación me ayudaría, ese no sucedió. En el momento en que probé el Muay Thai y empecé a pegarle a un costal mi cuerpo se sentía más liberado de todas las preocupaciones y todos los problemas. Haz lo que se te dé la gana. Hasta si eres bueno jugando con el yo-yo, aplícate.

5. Intentar hacer cosas que nunca harías

Tengo claustrofobia. Odio meterme a los cines. Odio las alturas y sobre todo sentir vértigo. Tienes que enfrentar tus grandes miedos aunque te hagan sentir que te vas a morir. Al final, NO VAS A MORIR, son situaciones donde llegas únicamente al extremo y debes sobrepasarlo. Si me dan miedo los espacios cerrados, en el caso del cine, me compro muchas palomitas, muchos dulces y a veces le pongo un toque de Jack Daniel’s a mi ICEE. En el caso de las alturas, que aún intento superarlo, me pienso aventar de un avión.

6. Equilíbrate con una dieta balanceada

En el caso de la universidad, mi único desayuno era un café, una Coca-Cola y una Maruchan, cuando había tiempo una torta de cochinita pibil. Después de comer me daba taquicardia. Era obvio que algo estaba haciendo mal. Tener una dieta balanceada, quitar el café y cambiarlo por un yoghurt o un agua de fruta natural ayuda bastante. Comer moderadamente y tranquilo hace que tu digestion vaya a su ritmo.

7. Viaja

Ya sea ir a un museo, al lago que tienes a media hora, a la festividad de un pueblo, a acampar o hasta ir a visitar a tus abuelos que quedan a 500 km. de distancia es bueno. Mantén la posibilidad de que un viaje te va a hacer vivir experiencias que van a hacer abrir tu mente de muchas maneras. Yo suelo agarrar mi mochila e irme todo un día a vagar, ya sea dentro de la ciudad, disfrutar de mis gustos y mis momentos a solas. Ahorra, planear un viaje más lejano y tener esa emoción de contar los días por irte es algo bueno por lo cual esperar.

10 formas para lidiar con la ansiedad

8. Haz lo que te guste

Tienes que desintoxicarte. Tener una rutina a veces no es tan bueno. En mi caso, me gusta escribir que es a lo que me dedico. Pero trabajar en casa puede ser muy monótono. Ir a un café a la altura del Palacio de Bellas Artes, comer una o dos veces a la semana en tu lugar favorito, caminar y escuchar tu canción favorita mil y un veces y creer que estás en un video musical, cambiar de color tu cabello, intentar un deporte extremo, sorprender a tu pareja, salir del sillón, adoptar un perro, etc. cualquier cosa que te gusta hacer, ¡hazlo! Estarás viviendo lo que quieres sin decirte: “No es el momento”. Siempre es la ocasión y no debes reprimirte.

9. El presente

¿Qué importa si la depresión te hizo colapsar porque rompieron contigo hace tres años, porque fallaste en un examen, porque no pudiste ir al concierto que más querías, porque decepcionaste a alguien, porque sientes culpa? Eso ¡YA PASÓ! Vivir el presente dando todo lo mejor de ti y arriesgándote a ser lo que quieres ser en esta vida te hará muy feliz. Dale positivismo a tu vida. Arregla los problemas paso por paso y vive.

10. Pide ayuda

Antes me daba mucho terror contarle a alguien que no podía controlar mis emociones. Claro, a veces me decían: “Eres muy dramática” y eso te baja el autoestima. Pide ayuda a quien sabes que incondicionalmente te van a entender, a gente que sabe sobre ansiedad. Júntense para hacer ejercicio, para ir a tomar algo, para platicar. Un abrazo de la persona que más quieres ayuda a que te suban los ánimos. Un beso maternal te ayuda a sentirte acompañado y muchas manos de amigos que amas agarrándote para no dejarte caer. No luches solo o sola.

Este video puede ayudarte a entender mejor la ansiedad:

Esto es lo que me ha ayudado a mí pero cada persona es diferente y puede que a ti no te funcione igual. Platícalo con alguien para saber qué cosas pueden hacerte sentirte mejor.

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