Happy 5 de drinko! 

La batalla de Puebla, el cinco de Mayo, se ha vuelto la festividad mexicana oficial del país vecino. Un día para celebrar todos los estereotipos de lo que conforman nuestra nacionalidad: flores, burros, tequila, margaritas, sombreros, bigotes, mariachis y guacamole.

Y mientras hay una razón que justifica el mame de los gringos por el 5 de Mayo, la realidad es que la mayoría no tiene una idea clara de qué es lo que se celebra. Para nosotros es un día festivo equis, de esos que las empresas pueden dar de asueto o no.

Tenemos muy claro que la fecha para celebrar nuestra nacionalidad, todo lo bonito que tiene ser mexicano y olvidarnos de lo culero, es en septiembre. Pero en algún momento en las últimas décadas, el 5 de Mayo pasó a ser concebido por los gringos como el día de nuestra independencia, un día para dejar a un lado nuestras diferencias y beber como si no hubiera un mañana.

 

Los gringos siempre han tenido un tipo de paranoia, y hace unos tantos años, cuando nosotros traíamos pedos con los franceses, pensaban que Francia podría usar a México como base para eventualmente armar una campaña de conquista en su país. Y en esas épocas, ellos estaban pasando por su propia guerra civil y no querían más broncas.

La cosa es que de este lado, lo que pasó fue que una pequeña fuerza de soldados mexicanos logró derrotar a un ejército mucho mejor equipado y numeroso. Y después de nuestra Batalla de Puebla, ningún ejército europeo volvió a intentar entrar a un país americano. ¿Coincidencia? Tal vez…

La realidad es que sí fue un logro, un logro que quizá amerita tener un día para festejar a las fuerzas armadas por evitarnos la pena de tener que hablar francés, manejarnos en euros, hacer tacos en crepas y que Estados Unidos sea el país que es.

Fueron los chicanos (personas nacidas en Estados Unidos con ascendencia mexicana) quienes empezaron a celebrar el día. Pero realmente le debemos el festejo que tienen hoy al capitalismo, ya que en los 80 se dieron cuenta de que la época podría ser muy buena para las ventas, y hoy en día, el 5 de Mayo es una celebración que compite en cantidad de dólares por bebidas alcohólicas con el Super Bowl y San Patricio.

 

Y aunque quizá el inicio de la celebración del 5 de Mayo haya sido por razones justificadas, como muchas otras celebraciones, su significado se ha convertido en algo totalmente diferente y se ha prestado para festejar de una manera despectiva la herencia mexicana en el país vecino. Tal es el caso del festejo de los chicos de la fraternidad en la Universidad Baylor en Texas, al cual asistieron personas vestidas de constructores y mucamas para después ponerse a gritar “construyan el muro” (lee del incidente aquí) haciendo referencia a los migrantes que trabajan allá y a las políticas del actual presidente.

 

Quizá el problema radica en que el 5 de Mayo se ha vuelto un festejo importante
en una sociedad que, actualmente, discrimina y criminaliza a la gente de ascendencia mexicana o a los migrantes. Encapsulando a toda una cultura en disfraces y bebidas baratas que generalmente serán servidos a personas privilegiadas por alguien perteneciente a la minoría mofada.

Quizá el problema radica en que aquellas personas que se ponen sombreros, ponchos y un bigote falso no tienen interés por conocer el contexto histórico del día que celebran, pues al final es solo una excusa para agarrar la peda. Pero… ¿qué tan diferente es ese pensamiento del que mucha gente tiene del 15 de septiembre?, ¿realmente cuánta gente entiende el contexto histórico de nuestra Independencia? ¿Cuántas veces no hemos encapsulado el legado histórico de los grupos indígenas que igual son minoría en nuestro país? ¿Cuánta gente no ha usado la palabra “indio” de manera despectiva? Antes de decir pinches gringos, quizá haya que vernos en el espejo.

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Andrea es una Potterhead de corazón, Shadowhunter de fin de semana y Lady Sith cuando la hacen enojar. Es una entusiasta de la vida sana pero los fines y puentes come cosas gordas sin que nadie lo sepa. Le gusta hacer yoga, meditar y leer el Tarot de vez en cuando. Su placer culpable favorito son las paletas de horchata de la zona azul (en la republica hermana de Satélite). Tiene más libros que sentimientos y su palabra favorita es: furthermore. Empezó a escribir cuando JK Rowling se tardó la vida en sacar la quinta parte de HP y lleva desde la prepa trabajando en una novela. Es fiel creyente de la magia, el destino y la energía. Ama el sol, los animales y las suculentas. Comparte custodia de dos bellos gatos y tiene un aceite esencial para cualquier mal del cuerpo. A diferencia de muchas personas, su Patronus es un perro y no un salmón.