“La delimitación entre erotismo y pornografía es una cuestión estrictamente personal”

Si remontamos a aquellos años en donde los antiguos griegos se vestían de túnicas y las mujeres lucían vestidos casi transparentes, podemos encontrar una similitud de lo que es el erotismo. Gran atracción sexual, entendida como acción o dicho, en la que hay malicia o atrevimiento, aunque no una clara insinuación. En la atracción de una persona a otra, el erotismo se define como picardía y juego intenso de movimientos sensuales. Comprende expresiones faciales complejas, acciones corporales y manifestaciones verbales.

En la actualidad no somos ya partícipes de esforzarnos en tener ese atractivo que nos hace ver como una persona deseable, el erotismo va más allá de lo que nunca pretendemos jugar. Seguramente a muchos hombres les gustaría llegar a casa y ver a su pareja en medias de seda, con coleta de caballo y un collar amordazado a su boca para terminar la noche con una fantasía que seguro les gusta, pero nunca se atreven a expresar. Es aquí cuando podemos designarlo como erotismo poético o erotismo romántico, y se entendería como una respuesta a la búsqueda de interacción social.

Se diferencia de la pornografía porque este ya va directamente con los preludios del acto sexual, con los que se pretende desarrollar la excitación de la pareja y la lubricación de los órganos genitales, lo cual facilita el coito y otros tipos de comportamientos sexuales. Aunque en pocas palabras la delimitación entre erotismo y pornografía es “una cuestión estrictamente personal”.

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En mi caso, podría decir que me gusta el erotismo intelectual. No hay gran literatura sino que se maneja cierto tipo de lenguaje para deleitar la imaginación con comportamientos ajenos o parecidos a los tuyos y casualidades de provocativas historias que has tenido, o hasta llegar a experimentar al mismo personaje. Una percepción más intelectual del erotismo lleva la cuestión a ámbitos en los cuales se supone una ausencia del mismo. Es un dispositivo complejo. En lo intelectual, puede abarcarse desde temas muy diversos como la literatura, el arte, la música, hasta la bioquímica. Se produce una atracción sexual que puede canalizarse adecuadamente para lograr la completa satisfacción del deseo.

Hay quienes simplemente prefieren el contacto común y corriente, ya que para este tipo de temas no hay alguien que te prepare y hay personas que se resignan a estar aburridos con una persona con la que no se sienten cien por ciento satisfechos. Además, la tecnología nos ha hecho ingresar a páginas mundialmente reconocidas donde un acto sexual involucra a la típica güerota con tetas enormes, vestida de colegiala que se perdió en la escuela y no encuentra su salón de clases. Tabú para miles de personas que odian reconocer que el erotismo es una forma personal de estimularse y satisfacer por igual a quien más quieres, no delimitando, ni juzgando si en realidad en ese juego entra una personalidad oculta o apenas explorada.

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