Nezahualcóyotl no sólo es el nombre de uno de los municipios más populares del Estado de México, una región tan conflictiva que el título de este post bien podría servir para los mismos efectos, también es el nominativo de un Tlatoani nacido en 1402 que incursionó en la estrategia militar y en la poesía.

Con indicios de existencialismo, Nezahualcóyotl nos enseña que la vida es efímera, de modo que nuestro única pertenencia es el presente: la vida es un bloque de hielo en el desierto; no hay nada que detenga su transformación.

Y por ello se pregunta:

¿A dónde iremos?

¿A dónde iremos
donde la muerte no exista?
Mas, ¿por esto viviré llorando?
Que tu corazón se enderece:
aquí nadie vivirá para siempre.

Aún los príncipes a morir vinieron,
los bultos funerarios se queman.
Que tu corazón se enderece:
aquí nadie vivirá para siempre.

Para después plantearse la posibilidad de la vida eterna

Me siento fuera de sentido

Me siento fuera de sentido, lloro,
me aflijo, cuando pienso, digo y recuerdo:

¡Oh, si nunca yo muriera,
oh, si nunca desapareciera!

¡Allá donde no hay muerte,
allá donde se alcanza la victoria,
que allá yo fuera!

¡Oh, si nunca yo muriera,
oh, si nunca desapareciera!…

 

Y asumir, como reconocería Jean Paul Sartre en La Nausée, que nada permanece:

Yo lo Pregunto

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
Nada es para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
Aunque sea de oro se rompe,
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.

 

Para ayudarnos a comprender que la ilusión de la inmortalidad radica en el egocentrismo. Y expresa su duda en el sistema religioso:

Percibo lo secreto…

Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh, ustedes señores!
Así somos, somos mortales,
de cuatro en cuatro nosotros los hombres,
todos habremos de irnos,
todos habremos de morir en la tierra.

Nadie en jade,
nadie en oro se convertirá:
En la tierra quedará guardado.
Todos nos iremos
allá, de igual modo.
Nadie quedará,
conjuntamente habrá que perecer,
nosotros iremos así a su casa.

Como una pintura
nos iremos borrando.
Como una flor,
nos iremos secando
aquí sobre la tierra.
Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
de la preciosa ave de cuello de hule,
nos iremos acabando
nos vamos a su casa.

Se acercó aquí.
Hace giros la tristeza
de los que en su interior viven.
Meditadlo, señores,
águilas y tigres,
aunque fueras de jade,
aunque fueras de oro,
también allá iréis,
al lugar de los descarnados.
Tendremos que desaparecer,
nadie habrá de quedar.

 

Y al final, descubrir los sentidos de la vida: aquí y ahora / flor y canto / arte y poesía

Comprende mi corazón

¿Sólo así he de irme?

¿Cómo las flores que perecieron?

¿Nada quedará en mi nombre?

¿Nada de mi fama aquí en la tierra?

¡Al menos flores, al menos cantos!

(…)

Por fin lo comprende mi corazón:

Escucho un canto,

Contemplo una flor:

¡Ojalá no se marchiten!

 


Y en efecto, no se marchitan. El sentido del centro de su ser, aquello que buscaba durante tanto tiempo, es por fin revelado: la vida es dotada de propósito cuando se vierte en ella la creación de arte.

Nezahualcóyotl, gobernador de Texcoco (Tetzcuco o Tetzcoco) falleció a los 70 años. Y a nosotros nos queda decir:

¡Al menos flores, al menos cantos!

Comentarios