Hablemos de Audrey Hepburn 

Ella es una de esas figuras que nos recordarán por siempre a la adaptación cinematográfica de  Desayuno en Tiffany’s de Truman Capote, aunque posea un final diferente al de la novela.

Hablaba muchos idiomas

Era hija de una baronesa holandesa y un inglés. Hablaba sin problemas el inglés, holandés, italiano, español y francés.  

Quería ser bailarina, no actriz

Empezó a practicar ballet a los cinco años de edad. Pero su estatura y la desnutrición que sufrió durante la Segunda Guerra Mundial, le impidieron aquello.

La actriz fue a estudiar teatro a Londres y ahí fue descubierta por un cazatalentos de la Paramount Pictures.

Se negó a ser Anna Frank

No aceptó el papel protagónico de El Diario de Anna Frank debido a que la haría revivir sus traumáticas experiencias durante la guerra.

A ella le tocó ver la ejecución de judíos y la manera en que eran llevados a campos de concentración.

No podía ver el agua

Hepburn padecía de hidrofobia. Incluso en una escena en donde la arrojaban al agua habían buzos para auxiliarla en caso de que le diera un ataque de ansiedad.

Habló de la homosexualidad

En 1961 protagonizó La Calumnia, película que trataba el tema del lesbianismo.

Lamentablemente, se censuraron las escenas en donde se entendía de manera implícita y explícita la homosexualidad de los personajes.

Sin duda, Hepburn es un referente cultural que ha dejado un gran legado en la historia del cine.

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