El batallón fantasma que engañó a los nazis.

Al pasar de los años, la segunda guerra mundial seguirá asombrándonos con sus historias, mitos y relatos cargados de heroísmo y valentía, muchos de estos sucesos serían difíciles de creer sino estuvieran documentados.

El 23 de marzo de 1945 la guerra se aproximaba a su fin, las tropas aliadas ya desembarcadas en Europa acababan de cruzar la frontera alemana y desfilaban hacia Berlín pero aún tenían que cruzar el río Rhin, donde del otro lado los alemanes esperaban su llegada en Dusseldorf, desde la orilla del rió los soldados alemanes podían oír los motores de los tanques y camiones aliados que se encontraban del otro lado y en días previos habían interceptado mensajes de los aliados y los aviones de reconocimiento habían establecido contacto visual con el enemigo en la ciudad de Viersen, por lo que los alemanes tenían una idea clara de la aproximación e intenciones del enemigo y esperaban con nerviosismo su llegada.

“El Rhin se teñirá de rojo con la sangre de los americanos” Ese era el lema que se comentaba entre los soldados nazis, ellos esperaban que tan pronto los aliados aparecieran del otro lado de la orilla, estos serían masacrados, pero cuando pensaron que su llegado era inminente, se hizo el silencio, el batallón de treinta mil soldados que esperaban los nazis había desaparecido.

Los  treinta mil soldados que esperaban los nazis era en realidad un pequeño grupo de hombres, el batallón 23 de tropas especiales, un batallón creado solo dos años antes con el único objetivo de engañar a los alemanes haciéndose pasar por otros batallones, su misión consistía en hacerle creer a los alemanes que había treinta mil soldados dispuestos a luchar contra ellos al cruzar el río. El batallón 23 estaba compuesto principalmente por artistas, dibujantes, escenógrafos e ingenieros de sonido, montando una puesta en escena con más de 600 tanques  y piezas de artillería inflables, unos cuantos camiones llenos de maniquís haciéndose pasar por soldados que eran conducidos regularmente atravesando las localidades cercanas.

El 24 de marzo las tropas americanas cruzaron el río Rhin pero 16 kilómetros más al norte de donde se les esperaba y sin ninguna resistencia Nazi y sin mayores obstáculos en su camino hasta Berlín. Así fue como un puñado de artistas fueron quienes abrieron el camino a los soldados que dieron por finalizada la guerra y llevaron a cabo una misión que podría decirse que salvo la vida de miles soldados americanos.

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