Espacio de exiliados, políticos, intelectuales y artistas, los cafés históricos de México forman parte de la memoria nacional. Inventos, revoluciones y encuentros históricos se desarrollaron en la intimidad de estos establecimientos, convirtiéndolos en el centro social de la ciudad.

Donde la alta y la baja sociedad se encontraban

Cafés Históricos
Interior del Café Progreso a mediados del siglo XIX

En México, los cafés históricos como puntos de encuentro intelectual y artístico comenzaron a florecer a principios de siglo XIX. El primer sitio del que se tiene noticia fue el Café de Manrique, establecido en la actual calle República de Chile hacia 1789 y duró hasta 1911. Aquí, además del café solo o con leche, se servía chocolate, molletes al estilo francés y, se dice, fue el primer lugar donde se tocó la La Marsellesa

En 1842 el café La Sociedad del Progreso cambia de dueño y se vuelve famoso por vender helados italianos; a él iban tanto los de la alta como los de la baja sociedad.

Cafés Históricos
Interior del Hotel Iturbide

Don Guillermo Prieto escribe sobre el Café del Sur (hoy café del Grand Hotel), ubicado en la avenida 16 de septiembre:

“La concurrencia iba muy de acuerdo con el destartalado café: militares retirados, vagos consuetudinarios, abogados sin bufete, politiqueros sin ocupación (…)”.

El café fue también refugio de exiliados. Al Cosalvi, en la calle de Coliseo, iban los italianos. Al Café del Hotel Iturbide, los franceses, belgas y austriacos que participaron en la invasión.

Se celebraba la igualdad de género, los inventos y las citas revolucionarias en los cafés históricos

Cafés Históricos
Café Colón en Reforma y Antonio Caso

En 1875, el Café del Progreso abrió sus puertas con la novedad de que las mujeres atendían las mesas; los puristas pusieron grito en el cielo, pero la bohemia aplaudía la inspiradora belleza femenina. Por ese tiempo el signiore Fulcheri, dueño del Café de la Bella Unión, dio a conocer por primera vez en el país la crema chantilly y el queso crema.

Cafés Históricos

Entonces, para ganarle a sus competidores, el Café Colón adquirió en 1883 un sortilegio futurista fuera de serie: un refrigerador… ¡Vendían cervezas heladas! Para 1884 había 44 cafés, ahora históricos, en la ciudad.

Cuando Pancho Villa y Emiliano Zapata hicieron su entrada triunfal en la Ciudad de México en diciembre de 1916, la “Tropa Zapatista” aprovechó para tomar café, chocolate caliente y pan de dulce en el famoso Sanborns de la calle Madero. Años después, Fidel Castro y el Che Guevara habrían de planear la revolución cubana en la comodidad del Café Habana. Este café aún se funciona hoy en la calle de Morelos 62.

La cafémania es un estilo de vida

Después de la cerveza, el café es la bebida de la cual debemos estar más orgullosos

Fuentes

https://venasmx.files.wordpress.com/2011/11/mapa-cafe-centro-histc3b3rico.pdf

http://archivo.eluniversal.com.mx/articulos/48898.html

http://www.worldcat.org/title/cafes-en-mexico-en-el-siglo-xix/oclc/248692755

Comentarios