Querido Santa,

Creo que ya lo sabes, pero el 2016 ha sido un año que ha dejado mucho que desear de la humanidad. Entre darnos cuenta que somos la generación que verá morir a todos los grandes artistas que hicieron una diferencia en la industria musical y ver el regreso de mentalidades de antaño con el Frente Nacional x La Familia. Un presidente electo (del país más poderoso del mundo) que se ha convertido en bandera de una sociedad que añoraba el racismo como una forma de vida.
Un voto en contra de la paz, la tragedia de los refugiados en Siria, los horrores de la ciudad de Alepo que minuto a minuto ve un sueño de libertad convertirse en una pesadilla. El dolár subiendo al mismo ritmo que la popularidad de nuestro gobierno cae en picada pero no lo suficiente para que queramos hacer algo al respecto (que no sea quejarnos en redes). Un aumento diario a la violencia en contra de las mujeres así como; tener que ver comentarios misóginos, degradantes y espantosos justificando la agresión de una funcionaria pública. Ataques terroristas con movimientos solidarios únicamente para países en occidente. El triunfo del Brexit.
La derrota absoluta de los millenials al saber que ser activista de sillón no está siendo suficiente, y el ingreso de las jirafas a la lista de animales en peligros de extinción. Terminando con que una vez más tenemos una selección mexicana que nos deja vacíos cada que sale a jugar. Ha sido un año complicado… por no usar una grosería para describirlo. Todo eso sin mencionar la muerte de Harambe, a un año de que el mundo se escandalizó con la muerte de Cecil el león. Simplemente no aprendemos.

Sé que nunca te pedí deseos y siempre fueron cosas materiales. Pero creo que parte de madurar es entender que las cosas importantes no son objetos. Por eso, sin más te dejo mi carta de este año.

Quiero sentido común para la gente. Liberarlos de sus preceptos, costumbres, ideas que les han taladrado a la cabeza y no les permiten ver más allá. Quiero liberarlos de doctrinas que los han controlado a ellos y a los pensamientos de sus antepasados durante siglos.

Me gustaría que las religiones se pusieran de acuerdo y llegaran a la conclusión que todas están basado en lo mismo: en el amor. Y si llevas acabo tu vida desde el amor, importa muy poco lo demás. 

Motivación. Quiero que llenes al mundo de motivación y ganas y amor por hacer lo que saben todos que es lo correcto. A pelear por las minorías y a unirnos como especie para evolucionar y vivir en un mundo que ha visto demasiado odio ya.

Quiero que le inyectes al mundo ganas de mejorar. Ganas de ser la mejor versión de ellos mismos todos los días. 

Sería grandioso si pudieras destruir todo el dinero del planeta. Quizá de esa manera, podríamos voltear a ver la tierra, los árboles, los ríos, el mar y darnos cuenta que el concepto del dinero no es realmente necesario para existir y ser felices. De igual manera, esto podría ser clave para darnos cuenta quienes tienen la vocación de ser servidores públicos y quienes sólo están atrás de aumentar ceros en sus cuentas bancarias.

No sé si sería mejor quitarle al mundo el color o quitarnos la capacidad de ver colores a nosotros. Pero quiero que dejemos de prestarle tanta atención a nuestras pieles y nos veamos como una misma especie. 

Me gustaría mucho que aprendamos a ser misericordiosos. No sólo entre nosotros pero también con los animales y las plantas con quienes compartimos el planeta.

Y por último, te pido que aprendamos a vivir con respeto. Que exista respeto entre todo ser vivo y aprendamos a vivir con las diferencias que existen en el mundo sin que nos hagan enojar o buscar una manera de erradicar aquello que no es como nosotros.

Feliz Navidad Santa, espero te gusten tus galletas y el vaso de leche con chocolate que como antes te van a esperar en la sala.

PS. Igual habrá zanahorias y lechugas y una gran cubeta de agua para los renos en la azotea.

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Andrea es una Potterhead de corazón, Shadowhunter de fin de semana y Lady Sith cuando la hacen enojar.
Es una entusiasta de la vida sana pero los fines y puentes come cosas gordas sin que nadie lo sepa. Le gusta hacer yoga, meditar y leer el Tarot de vez en cuando. Su placer culpable favorito son las paletas de horchata de la zona azul (en la republica hermana de Satélite).
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Empezó a escribir cuando JK Rowling se tardó la vida en sacar la quinta parte de HP y lleva desde la prepa trabajando en una novela.
Es fiel creyente de la magia, el destino y la energía. Ama el sol, los animales y las suculentas. Comparte custodia de dos bellos gatos y tiene un aceite esencial para cualquier mal del cuerpo.
A diferencia de muchas personas, su Patronus es un perro y no un salmón.