9 DE CADA 10 PERSONAS AMAN EL CHOCOLATE, Y LA DÉCIMA PERSONA SIEMPRE MIENTE.

¿Pero qué tanto sabemos sobre este alimento?

El cacao es un fruto originario de América Latina. Muchos expertos dicen que surgió en las selvas del Amazonas, aunque donde tuvo mayor impacto social, económico y gastronómico en las civilizaciones antiguas, fue en nuestro país.

El nombre científico Theobroma cacao, en griego quiere decir “Comida de los dioses” y “cacao” se retomó de la palabra que usaban los mayas: kakaw. El nombre recuerda la importancia que ha tenido este fruto para la humanidad, desde los indígenas americanos que además de beberlo en ocasiones especiales mezclado con chiles o especias (no faltaba en la mesa de los tlatoanis o emperadores aztecas) también lo usaban como moneda de cambio en todos los niveles sociales: con tan sólo un grano de cacao se podía comprar un tamal, pero con mil ya se adquiría un esclavo del tianguis de Tlatelolco.

Si bien, sabemos que existen varios tipos de chocolate: con leche, amargo, y semiamargo (recuerden que el “chocolate blanco” es pura manteca de cacao, así que en realidad no es chocolate: lo siento amantes de cookies and cream) son 3 variedades de cacao las que les dan origen a todos estos:

  • Criollo: el cacao que da origen a todos, el más aromático y fino, con frutos de color blanco antes de fermentarse. Fue el cacao más apreciado durante la Conquista, el primero que conocieron los europeos y por el que se le dio fama a la región chiapaneca del Soconusco, desafortunadamente su producción actual en el mundo es de apenas el 2% y en México está prácticamente en desuso.
  • Forastero: originario de Sudamérica y con mayor resistencia a enfermedades que el criollo, pero menos aroma, empezó a importarse a México en el siglo XVIII. La mayoría de los cacaos usados en el mundo son de este tipo. 
  • Trinitario: es una variedad que surgió de la mezcla natural de los cacaos forasteros y criollos en la isla de Trinidad y Tobago. Tiene aromas aceptables y algunas variedades son consideradas como finas.

 

¿Y EL CHOCOLATE?

El chocolate, surgió como bebida. Los aztecas acostumbraban tostar el grano, y molerlo en agua aromatizado con vainilla o chiles y a veces ligeramente endulzado con miel, pero nunca nada tan dulce como una taza de chocolate “Abuelita”.

Como era una bebida amarga y ligeramente picante, los españoles no lo disfrutaron tanto cuando recién llegó a Europa, pero al agregar azúcar y leche, los habitantes del viejo mundo descubrieron su nueva bebida favorita. Fue tanto su éxito que incluso en Francia, España y la Nueva España había en las casas de los ricos una habitación para beberlo con recipientes especiales de plata, diferentes de las tazas actuales.

Como el grano del cacao es amargo y bastante duro, no se pensaba comerlo como golosina. Fue hasta mediados de 1800 que los hermanos ingleses Cadbury descubrieron cómo usar la manteca de cacao para hacer barras de chocolate que se solidificaban a temperatura ambiente, surgiendo así la primera barra de chocolate.

Varios años después, en los países suizos comenzaron a perfeccionar el proceso de elaboración de las barras de chocolate y le agregaron leche, combinaron la pasta de cacao pulverizada sin manteca –es decir, la cocoa–, con la leche condensada inventada por el suizo Henri Nestlé (sí, ese que están pensando). Años después llegó otro suizo, Rodolphe Lindt a crear el proceso de “conchado”, mezclando y enrollando el chocolate con calor se creó una pasta muy suave capaz de derretirse en la boca, una de las características más conocidas de las barras de chocolate.

Pero fue otra familia de chocolateros la que creó unas de las golosinas más famosas del mundo del chocolate. La familia Mars, que ya había creado el Milky Way, creó durante la Segunda Guerra Mundial los famosos M&M’spara que los soldados pudieran llevarse el chocolate sin que se derritiera, y de hecho formaba parte de sus raciones de alimentos. Cuando terminó la guerra, esas golosinas de chocolate ya eran tan famosas que no solo se hicieron conocidas en el resto del mundo, sino que también fueron las primeras en ser enviadas en una nave espacial en 1981.

Actualmente es muy fácil comprar golosinas de chocolate en cualquier lugar, desde afuera del metro hasta las tiendas más especializadas. Amamos tanto al chocolate que no hay cafetería o restaurante que se respete, que no tenga más de una opción para los amantes del cacao. Habrá que seguirse informando sobre los usos del cacao y las diferentes formas que mundialmente existen para beberlo o comerlo, pero eso ya será en otro post.

 

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