El mundo suele sorprendernos con coincidencias, que muchas veces nos hacen preguntarnos si algo o alguien manipula a placer nuestros destinos. Estos son una serie de hechos que parecen extraídos de una novela de ficción pero ubicados sin mucha lógica en nuestra realidad.

Un bebe destinado a ser salvado o un hombre destinado a ser un héroe

En la ciudad de Detroit en el año de 1930 un hombre llamado Joseph Figlock caminaba tranquilamente por la calle, cuando desde una ventana ubicada a una altura considerable un bebe cayó sobre él, sin la presencia de Figlock este incidente le hubiese costado la vida al menor. Pero lo más insólito aún estaba por ocurrir, justo un año después el mismo bebe cayó de la misma venta y fue salvado por el mismo hombre de la misma manera, todo ocurrió como si los hechos hubieran sido replicados por algo o alguien.

 

Ficción, realidad y un espía ruso ubicado en ambos sitios

En 1950 cuando el escritor Norman Mailer comenzó escribir su novela “Barbery shore” no había considerado incluir a un espía dentro de los personajes, pero mientras trabajaba en ella se le ocurrió introducir a uno ruso enviado a los Estados Unidos, solo como un personaje secundario. Pero a medida que avanzaba en su trabajo este personaje comenzaba a tener mayor relevancia hasta llegar a ser un protagonista en la novela. Unos días después de terminar el escrito, los servicios de inmigración arrestaron a un hombre que vivía en el mismo edificio de Mailer ubicado específicamente arriba de su piso, un hombre ruso conocido como el coronel Rudolf Abel quien en ese momento era el espía ruso más buscado en los Estado Unidos.

 

El hombre que llegó con el cometa Halley y se fue con el

Mark Twain nació un 30 de noviembre de 1835, el mismo día que fue visible en la tierra el cometa Halley, un cuerpo celeste que en periodos que de 74 y/o 79 años se hace presente. Lo curioso de ésto es que Twain murió un 21 de abril de 1910, mismo día que el cometa Halley volvía a la tierra. Incluso él mismo predijo ésto en 1909 al mencionar: “Vine con el cometa Halley en 1835, viene otra vez el próximo año, así que espero irme con junto con él”

 

El regreso de Jack Frost

Corría la década de 1920 cuando la novelista estadounidense Anne Parish se encontraba recorriendo las librerías de París, cuando de pronto fijó su mirada en la copia de un libro:  “Jack Frost y otras historias” el cual era de sus favoritos de la niñez. Fue entonces que tomó el libro y se lo mostró a su esposo diciéndole que ese libro lo recordaba como algo fascinante que intervino en su infancia. Su esposo tomó el libro, lo abrió y notó que en la primera página estaba la siguiente inscripción: “Anne Parish, 209 N Weber Street, Colorado”. Se trataba del mismo libro que alguna vez había tenido ella en su infancia.

A cada momento se generan coincidencias que resultan parecer obra de la manipulación, de algo o alguien que rige el destino de nuestras vidas. O acaso es que vivimos una simulación que de vez en cuando tiene fallas, éstas son solo algunas de las coincidencias que suceden a cada instante a nuestro alrededor.

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