No hay nada más horrible que el frío cuando eres friolento. Habrá gente con el termostato medio roto que dicen que es mejor tener frío que tener calor, pero todos sabemos que ellos no entienden lo que es tener todas las extremidades congeladas al punto de convertirse en inservibles.

Una de las peores cosas que te pueden llegar a suceder cuando eres friolento, es tener ganas de ir al baño. Nada es igual de aterrador que tener que exponer tus pompis al ambiente helado y al asiento gélido del W.C.

Podrás ser la persona más delgada pero cuando las temperaturas empiezan a bajar todo el mundo asume que le estás entrando a la glotonería de la época con singular alegría, por la cantidad de prendas que traes una sobre la otra.

En el dado caso de que te inviten a salir y accedas aventurarte a la tundra, te das cuenta que traes el ritmo adentro. Que en realidad no es ningún ritmo sino una temblorina espectacular causada por el frío.

Tu dinero se empieza a ir en bebidas calientes, lo cual es contraproducente, porque aunque puedes calentar tus manos y tus interiores por un momento, siempre terminas con ganas de ir al baño.

Cuando la gente toca tus manos siempre se sorprende con la temperatura bajo cero que manejan. Y te dicen cosas ilusas como “Usa guantes“, cuando ya sabes que eso no sirve de nada.

Hay veces que te gustaría ir a conocer la nieve, pero te imaginas el frío que te va a dar y prefieres mejor ir a la playa a refrescarte con una cerveza y no sufrir a la hora de ir al baño.

Tu cuerpo simplemente se niega a funcionar cuando tienes frío y vives con un cansancio permanente y ganas de vivir en tu cama rodeado de todas tus cobijas.

¡Suerte amigos friolentos! Que el poder de las cobijas los proteja.

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Andrea es una Potterhead de corazón, Shadowhunter de fin de semana y Lady Sith cuando la hacen enojar.
Es una entusiasta de la vida sana pero los fines y puentes come cosas gordas sin que nadie lo sepa. Le gusta hacer yoga, meditar y leer el Tarot de vez en cuando. Su placer culpable favorito son las paletas de horchata de la zona azul (en la republica hermana de Satélite).
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Empezó a escribir cuando JK Rowling se tardó la vida en sacar la quinta parte de HP y lleva desde la prepa trabajando en una novela.
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A diferencia de muchas personas, su Patronus es un perro y no un salmón.