La noticia que rompió el corazón de Coyolxauhqui

Coyolxauhqui cree que su madre ha cometido traición al vínculo que las unía. El motivo: Coatlicue, la progenitora, ha quedado embarazada de alguien que no es su padre. La hija planeará la forma de vengar su amor ahora destruido.

Sin embargo, Coatlicue apenas llegará a comprender qué fue lo que provocó su gestación. Un ovillo con plumas relucientes caído del cielo habrá sido el causante de iniciar el proceso de embarazo. Una situación inesperada y trágica para la diosa de la fertilidad.

Nacerá, de esta manera, Hutzilopochtli, dios de la guerra. Y el amor que profesará a su madre se convertirá en la mayor protección que ella tendrá.

El plan para acabar con el dolor

Coyolxauhqui, con la violencia de un lago aturdido por piedras, emprenderá camino hacia Coatepec, lugar donde reside la madre. Pero antes de partir, rogará a sus hermanos para que la acompañen a atestiguar el motivo de su sufrimiento.

Y sus intenciones serán acabar con la vida de Coatlicue.

A la llegada de Coyolxauhqui y su hermanos al cerro de Coatepec, Huitzipochtli habrá nacido como un guerrero capaz de acabar con todo aquel que intente hacerle frente. “Nada ni nadie se atreva a tocar a Coatlicue”.

El trágico desenlace

La lealtad del dios de la guerra desembocará en una defensa total por su madre. Huitzilopochtli degollará a Coyolxauhqui y arrojará el cuerpo por una pendiente que terminará por destrozar los restos de su media hermana.

Los hermanos, sorprendidos, intentarán huir de un desenlace fatal. La traición a su madre los dejaría sin aliento; arrepentidos, abandonarán Coatepec para dejar en claro su deseo de seguir con vida.

Coyolxauhqui

La historia contada por nuestros antepasados mexicas dirá que Coyolxauhqui se convertirá en la diosa lunar y su hermanos en las estrellas que la acompañan. Sus actos quedarán plasmados para siempre en el cielo.

Por su parte, Hutzilopchtli se levantará como el sol joven.

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