Ciudad de México, sábado de junio reservado para una marcha y un festejo. Como es costumbre, se han pronosticado lluvias por la tarde, pero antes de cumplidas las amenazas meteorológicas, las multitudes comienzan a llegar; se aglutinan alrededor del Ángel de la Independencia; Victoria Alada mirando desde su pedestal el desfile de orgullo y de color.

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Foto: Leodan Morales

En las calles aledañas, la gente se prepara; personas ultimando los detalles de su vestuario; individuos retocando el maquillaje; carros alegóricos de las principales antros de la Zona Rosa listos para partir; revisan que todo esté bien, revisan que nada vaya a salir mal, y la música está pronta a sonar; estruendosos beats que irán poniendo el ambiente a lo largo de todo Paseo de la Reforma, hasta llegar al Zócalo capitalino.

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Foto: Leodan Morales

Miles, y miles y miles de seres humanos inician la caminata. Piden por el reconocimiento de los derechos de la diversidad; piden no más fobias, piden menos violencia; otros gritan que Dios es amor, y entre tanto amor, este Dios creo todas las posibilidades y combinaciones sentimentales entre humanos y humanos, ¡no más discriminación!

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Foto: Leodan Morales

El sol cae y alumbra a todos por igual, no parece importarle con quién comparte su energía y calor. Parejas paseando de la mano, saludando y enviando besos con cariño. Trajes típicos y regionales desfilando sobre cuerpos poco acostumbrados; mujeres dejando salir su masculinidad interna con orgullo; hombres mostrando fragilidad y fiereza femenina sin miedo y sin temor. Durante estas horas nadie les grita ni les insulta, no hay amenazas de muerte, sólo curiosidad de los transeúntes y miles de cámaras retratándolos.

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Foto: Leodan Morales

Posan para el teléfono inteligente; posan para el fotógrafo amateur; posan para ser publicados en el diario local; posan para guardar la impresión de su imagen en el periódico nacional; posan para ser compartidos por todo internet; posan porque esta tarde les toca posar y ser sin miedo a caminar por la calle; están de fiesta, estamos de festejo; gritan consignas para que todos se unan, corean canciones; corren, bailan, saltan y miran altivamente al destino, esta es mi vida, esto es lo que soy.

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Foto: Leodan Morales

Cientos de pancartas desfilan sobre las cabezas de los asistentes; exigen, piden, agradecen y rememoran; han llegado de todas partes, tienen todos el mismo destino: ser reconocidos como lo que son, humanos y ya no minorías; pues bien dicen y decimos, no somos uno, no somos cien, pinche …, cuéntanos bien; a cada paso se unen más contingentes, no hace falta censo para probar que somos miles de humanos latiendo al mismo compás, amor es amor, humanidad es diversidad.

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Foto: Leodan Morales

Cada año la fiesta parece más grande, donde caben muchos, caben todos; y donde caben todos, vamos toda la ciudad. Ya brindaron por las calles, ya llegaron al Zócalo de la ciudad; mezcla de todos los aromas y colores; mezcla de todas las culturas y lenguas; miran con desafío a las nubes amenazantes, las retan a dejar caer la lluvia, a que con el agua se lleven el maquillaje, los peinados y la ropa; retan a las nubes y al mundo, y el mundo responde con una tormenta.

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Foto: Leodan Morales

Hoy no me resguardo de la lluvia, que se lleve todo, menos el orgullo de ser lo que soy. ¡No que no!, ¡sí que sí!, ¡ya volvimos a salir! Salieron del clóset, salimos de las casas; unos a escondidas, otros a entregarlo a todo; no serán los que iniciaron el movimiento, pero sí los que lo continúan; somos todos los que exigimos respeto, y respetando continúan con el festejo; los antros están preparados para recibir a toda la gama de clientes esta noche; el desenfreno sigue, la lluvia se ha disipado, y después de la marcha, la fiesta continúa, el amor continúa; esta noche, ellos son los protagonistas, no más críticas por favor.

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Foto: Leodan Morales

A la mañana siguiente, la nota principal muestra videos y fotos de tal manifestación de colores y diversidad. Mientras tanto, hay gente con resaca regresando a sus hogares, personas satisfechas volviendo a casa; todos sonrientes y felices; los negocios por haber hecho su agosto, la diversidad por haber invadido la calle, y los medios por haber logrado la más incluyente y exótica nota periodística. La fiesta se despide, pasarán 364 días antes de la siguiente salida masiva; ahora a prepararlo todo, a continuar con el orgullo intacto.

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Foto: Leodan Morales

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