El Día Internacional de la Lucha contra la Homofobia (la transfobia y la bifobia) quedó instituido cuando a partir de 1990 la Organización Mundial de la salud (OMS) eliminó a la homosexualidad de su lista de trastornos mentales.

Actualmente, México ocupa el segundo lugar a nivel mundial en crímenes por homofobia. En 20 años se han registrado mil 310 asesinatos a personas LGBT (Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual).

La falta de información adecuada, así como la ausencia de sensibilización sobre el tema han generado una ola de desinformación que detona en un odio irracional hacia nuestros congéneres.

Por eso, hemos querido contarles tres pequeñas historias sobre el miedo que invade todos los días a las personas LGBT. Por favor, presten atención: 


1.No tomes mi mano, corazón

Día Internacional de la Lucha contra la homofobia

Emilio y Raúl viven juntos desde hace más de cinco años. El departamento donde comparten su vida les fue rentado por su mejor amiga, pues nunca lograron encontrar un sitio donde su relación fuera respetada. Ahora, ellos viven como cualquier pareja, aunque sólo expresan su afecto cuando se encuentran tras el resguardo de las paredes de su habitación. En la calle no se miran, no se tocan, casi no se dirigen la palabra. El miedo es una barrera poderosa.


2.Mamá, ¿puedes guardar un secreto?

Día Internacional de la Lucha contra la homofobia

Isabel cumplió 11 años. Ella lleva una relación que podría calificarse de fantástica con su madre: no hay peleas, coopera con las actividades de casa y además posee excelentes notas en la escuela. Pero hay algo que Isabel teme decir; cuando su madre le pregunta que si hay algún chico en el colegio que llame su atención, ella no se siente capaz de decirle que realidad es una chica la que genera la sensación de mariposas en el estómago. ¿Podría su mamá comprender?


3.Maricón, no vuelvas por aquí

Día Internacional de la Lucha contra la homofobia

Diana no pudo contar su propia versión de la historia. Ella salía a pasear por las calles del centro de la Ciudad de México. Estaba acostumbrada a las miradas inquisidoras, a las burlas y a la exclusión; sin embargo, a ella nada la detenía. De regreso a casa, tomando el metro de la medianoche, se enorgulleció por haberse “atrevido” a desafiar los roles sexuales tradicionales. Estando muy cerca de su casa, tres hombres la abordaron; al grito de “maricón, no vuelvas por aquí”, comenzaron a apuñalarla hasta que ella perdió la conciencia.


No hay motivo que justifique la violencia. No existe razón que nos permita dañar a nuestros semejantes. Es momento de dar paso a la comprensión. Es momento de cesar los juicios. Abracemos la igualdad y recordemos que todo se trata del amor.

Comentarios