El conquistador español fue un viajero frecuente. Al morir, los restos de Hernán Cortés siguieron viajando contra sus últimos deseos; un peregrinaje de cuatrocientos años, en nueve sitios distintos. Curiosamente, Cortés hizo nueve expediciones en su vida.

Su deseo fue que le construyeran un monasterio en Coyoacán

restos de Hernán Cortés
Sus restos fueron a parar a España antes de volver a Nueva España al Convento de San Francisco

Nuestro aventurero murió el 2 de diciembre de 1547, en Castilleja de la Cuesta, Sevilla. Su última voluntad era que se construyera un monasterio en Coyoacán. Esto en un lapso de diez años a partir de su defunción para finalmente ser enterrado en la Nueva España. Pero no fue así, y su primer entierro fue en el monasterio de San Isidoro en España.

Su hijo, Martín Cortés, permitió mandarlo a la Nueva España en 1566. Una caja de cedro y plomo contenía la urna de cristal con sus huesos y terminaron en la iglesia de San Francisco de Tezcoco. El epitafio de Cortés finalizaba con un “descansa en paz eternamente”, pero “eternamente” soló duró sesenta años.

restos de Hernán Cortés
Busto de Hernán Cortes por Manuel Tolsa

Pedro Cortés, último descendiente directo, murió en 1629; ambos restos fueron llevados al convento de San Francisco. Se pintó y colocó un retrato del conquistador con la inscripción: Aquí se conservan los huesos famosos de Fernando Cortés” en latín.

Su última voluntad se cumple medianamente el 2 de julio de 1794, cuando fue llevado a la iglesia de Jesús Nazareno -anexa al hospital del mismo nombre- construida por el mismo Cortés. El director de escultura de la Academia de San Carlos, Manuel Tolsá, esculpió un busto de bronce para honrarlo, aunque dicho busto sólo permaneció en México poco más de dos décadas.

Después de la independencia casi tiran los restos de Hernán Cortés

restos de Hernán Cortés
Iglesia de Jesus Nazareno donde Lucas Alamán oculto los restos de Cortés

Dos años después de la consumación de la independencia de México, existía un fuerte sentimiento de aberración hacia la conquista y la dominación española. Así que el gobierno propuso que el 16 de septiembre se sacaran los restos de Hernán Cortés y fueran llevados al quemadero de San Lázaro. Al enterarse el empresario Lucas Alamán, ocultó la urna en el piso de la iglesia. El busto de bronce fue enviado a Palermo y se corrió el rumor que los restos ya no estaban en México.

Alamán no consideraba correcto ese sepulcro improvisado, y en 1836 exhumó los huesos que se habían deteriorado por la humedad. Así que cambió el terciopelo y reemplazó la urna por una nueva. Trasladó la nueva urna a un nicho junto al Evangelio y permaneció secreto durante 110 años. También entregó a España el “Documento del año de 1836” donde revelaba el lugar del entierro y las señas particulares.

El redescubrimiento de los restos de Hernán Cortés

restos de Hernán Cortés
Exhumación de los restos de Hernán Cortés

El documento fue encontrado en 1946 por el español exiliado Fernando Baeza y el historiador cubano Manuel Moreno Franginals. Ellos informaron del hallazgo a los mexicanos Francisco de la Maza y Alberto María Carreño. Después de conseguir los permisos, iniciaron la excavación el 24 de noviembre a las ocho y media de la mañana.

El suspenso continuó durante la mañana y dos horas después ya comenzaba a asomarse la caja; a las seis de la tarde, por fin tuvieron en sus manos los restos de Hernán Cortés. Alfonso Alamán -bisnieto de don Lucas- había heredado la llave de la caja. Aunque no funcionó y tuvieron que forzar la chapa.

restos de Hernán Cortés
Altar de la Iglesia de Jesus Nazareno, a la izquierda la pequeña placa roja conmemora al conquistador

Fue el jueves 28 cuando se abrió la urna y se confiaron los huesos al Instituto Nacional de Antropología e Historia; después de meses de  hacer los estudios correspondientes, se acordó dejar los restos en el mismo lugar donde se encontraron.

Hoy reposa Hernán Cortés en la Iglesia de Jesús -pobre y poco visitada- desde el 9 de julio de 1947. Únicamente lo acompaña una placa con la inscripción: “Hernán Cortés 1485 – 1547”. En México no existen estatuas o monumentos que honren su memoria. Sus actos en vida siguen causando discusiones desde las mesas de las familiares hasta los salones de universidades.

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Fuentes:

https://www.revistas.inah.gob.mx/index.php/anales/article/view/6566/7409

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-249X2015000200053

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