Indígenas fabricantes de instrumentos musicales en el siglo XVI

Los españoles quedaron maravillados de la rapidez con que los indígenas absorbieron la enseñanza musical europea. A los pocos años de que Pedro de Gante estableciera la primera escuela musical en América, hacia 1524, los naturales comenzaron a componer música con sorprendente calidad.

Un genio musical

También se sorprendieron por su facilidad para la fabricación de instrumentos. Antonio de Cibdad Real, uno de los cronistas del siglo XVI, escribió:

“Los primeros instrumentos construidos en estas tierras fueron flautas’ después oboes, y más tarde violas, fagotes y cornetines. Poco tiempo después no había un solo instrumentos que se tocase en las iglesias que los indios de las grandes poblaciones no supieran construir y tocar. No fue necesario ya importarlos de España. Una cosa podemos afirmar sin temor a contradicción: en ningún sitio de la cristiandad hay mayor abundancia de flautas, sacabuches, trompetas, trompetas y atabales que aquí en México. Casi todas las iglesias gobernadas por órdenes religiosas cuentan con un órgano instalado.”

Expertos en casi en todo, de no ser por el dinero

La construcción de órganos correspondía a los españoles, no por falta de pericia indígena, sino porque los involucrados en la fabricación tenían que pagar. Pero con la supervisión de los españoles se construyeron órganos de gran calidad que eran tocados por lo indígenas mismos en conventos e iglesias.

También tuvo mucha demanda la fabricación de instrumentos para “solaz o deleite en ocasiones mundanales, como rabeles, guitarras, tiples, violas, arpas y espinetas”.

Uno de los más importantes centro de laudería fue Pátzcuaro, Michoacán, quienes para 1586 eran los mejores constructores de “campanas, trompetas, flautas y chirimías de todo el virreinato”. La capital de los orgullosos Tarascos, Tzinzuntzan, se especializado en trompetas y chirimías.

¿Cómo ven nuestras raíces indígenas musicales? 

Los primeros compositores indígenas

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