¿Qué hace esa mujer enmedio de tantos sombreros?

Emma Goldman

Ella es Emma Goldman, una mujer judía e inmigrante y… anarquista. 

Creía fervientemente en la naturaleza humana; en que si estaba guiada por el principio de la libertad, encontraría su verdadera felicidad. A través de escritos, mítines, conferencias, protestas proclamaba el repudio a las instituciones y la autoridad. Ella no temía salir a las calles y enfrentarse al mundo entero, costara lo que costara. 

Nació en Lituania, pero creció en San Petersburgo y vivió ahí por muchos años. A los 16 emigró a Estados Unidos. Naturalmente, la mentalidad capitalista de Norteamérica no la recibió con mucho gusto que digamos. Y así, tras el de 4 anarquistas debido a un motín ella decidió unirse al movimiento. ¿Miedo? Blah, eso no la detenía, al contrario.

Goldman fue encarcelada por agitadora. Al paso del tiempo, fue deportata a Rusia porque para Estados Unidos era una de las mujeres “más peligrosas de América”

Abogaba por el amor libre. No quería, ni necesitaba, ningún tipo de compromiso. También defendía a las mujeres que decidían dedicarse a la prostitución; no entendía por qué ellas eran perseguidas, mientras que los hombres solicitaban sus trabajos apenas y pasaban desapercibidos.

En Rusia, continuó su voraz crítica a las injusticias y en su estadía en aquel país, escribió numerosas obras.  Aquí algunas de sus frases:

 

“Si no puedo bailar, no quiero ser parte de tu revolución”.

“Antes de que podamos perdonarnos unos a otros, tenemos que entendernos”.

“Si uno emprende una batalla no debe temer herir unas pocas susceptibilidades”.

“Prefiero tener rosas en mi mesa que diamantes en mi cuello”

“Muchas veces pienso que nosotros, los revolucionarios, somos como el sistema capitalista. Sacamos de los hombres y mujeres lo mejor que poseen, y después nos quedamos tan tranquilos viendo cómo terminan sus días en el abandono y la soledad”.

“En lugar de ir al fondo de cualquier idea dada para examinar su origen y su significado, la mayoría de la gente la condena en conjunto o confía en alguna definición superficial o perjudicial de lo no esencial.»

En Canadá vivió sus últimos días. Hasta su último respiro fue una persona segura de sus convicciones. Para la posteridad quedaría como una de las figuras revolucionarias más importantes de la historia.

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