La salud mental de los adolescentes se ha deteriorado en los últimos cinco años, y es probable que haya un culpable: el tiempo que los más jóvenes pasamos en redes sociales nos conduce a la depresión.

Alrededor de 2012, algo comenzó a ir mal en las vidas de los adolescentes

En un nuevo artículo publicado en Clinical Psychological Science, se encontró que el aumento en la depresión, los intentos de suicidio y, propiamente, el suicidio aparecían entre adolescentes de todos los orígenes: más privilegiados y menos privilegiados, en todas las razas y etnias, y en cada región del mundo.

El análisis reveló que la generación de adolescentes a quienes se les llama “iGen” – aquellos nacidos después de 1995 – es mucho más propensa a experimentar problemas de salud mental que sus predecesores millennials.

¿Qué sucedió para que tantos adolescentes, en tan poco tiempo, se sintieran deprimidos, intentaran suicidarse y, de hecho, se suicidaran?

Después de recorrer varias encuestas, se encontró que todas las posibilidades se remontaban a un cambio importante en la vida de los adolescentes: la repentina llegada del teléfono inteligente o smartphone.

Todos indica que el culpable es el smartphone

Según el Pew Research Center, la cantidad de personas con teléfonos inteligentes superó el umbral del 50% a fines de 2012, justo cuando la depresión y el suicidio de los adolescentes comenzaron a aumentar. Para 2015, el 73% de los adolescentes tenía acceso a un smartphone.

El uso de teléfonos inteligentes y la depresión no sólo aumentaron en la misma proporción, sino que el tiempo pasado en línea se relacionó con problemas de salud mental. Los adolescentes que pasaban cinco o más horas al día en línea tenían un 71% más de probabilidades de tener al menos un factor de riesgo de suicidio (depresión, pensar en suicidarse, hacer un plan suicida o intentar suicidarse) que aquellos que pasaban menos de una hora al día.

Pasar más tiempo en las redes sociales los llevaba a la infelicidad, mientras que la infelicidad no conducía a un mayor uso de las redes sociales. Se invitó aleatoriamente a los participantes del estudio a renunciar a Facebook durante una semana. El resultado fue revelador: los que evitaron Facebook, reportaron sentirse menos deprimidos al final de la semana.

Lo que se pierde cuando estamos en línea

Incluso si el tiempo en línea no daña directamente la salud mental, aún podría afectarlo de manera indirecta, especialmente si el tiempo en línea agota el tiempo para otras actividades.

Por ejemplo, los adolescentes pasan mucho menos tiempo interactuando con sus amigos en persona. Interactuar con las personas cara a cara es una de las fuentes más profundas de la felicidad humana; sin ella, nuestros estados de ánimo comienzan a sufrir y la depresión a menudo sigue. Sentirse socialmente aislado es también uno de los principales factores de riesgo de suicidio.

La depresión y el suicidio tienen muchas causas: la predisposición genética, los entornos familiares, la intimidación y el trauma pueden desempeñar un papel. Algunos adolescentes experimentarían problemas de salud mental sin importar en qué época vivieron.

Pero algunos adolescentes vulnerables que de otra manera no hubieran tenido problemas de salud mental podrían haber caído en la depresión debido al tiempo que pasan en el celular  en comparación con la interacción social cara a cara.

Se podría argumentar que es demasiado pronto para limitar el tiempo que se pasa en internet, dado que la investigación no es completamente definitiva. Sin embargo, siempre podemos organizar mejor nuestras horas.

*Investigación conducida por Jean Twenge, Profesor de Psicología, Universidad Estatal de San Diego

Fuente: The Conversation 

Stephen Hawking tiene un mensaje hermoso para la gente que sufre depresión

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