Dimensiones

1

Del contacto, el más bello, ¿éste? Sin ir más allá de la creencia eterna del destino, fue el azar el primero en asistir. Casualidad: encontrarse en el mismo lugar. Casualidad: conocer a la misma persona encargada de reunirlos, de presentarlos sin plan cósmico previo. Casualidad: la misma casualidad.

Ni destino ni coincidencia; decisión propia de continuar más allá de un conocerse por primera vez. Mayor uno, menor otro; ambos grumetes en la homosexualidad repentina. El uno observando por experiencia, gusto de mirar al otro por el hecho de ser hombre. El otro sintiéndose atraído, desconociendo la nueva y futura faceta mostrada por el tiempo. “Te amo por lo que eres, mismo temor llegado por eso que eres.” “Amo tu ser.” “Me descubro enamorado de un caballero, yo, hombre eterno, cazador biológico de mujeres y damas, me descubro amando a un caballero, y temo, me da mucho miedo.”

universo

Capítulo de dos amantes; sin tocarse, aman estar juntos. Complementos magistrales de un instante; inspiración el otro, inspirado el uno. Jamás existirá un beso más perfecto: sin labios, sin lengua, sin saliva, sin probar de los alientos… Nunca existió en esta realidad amor más profundo; no importa la verga que ambos portaban, se amaban; no importó jamás eyacular en honor al otro, se amaban; no importó jamás conocerse en la desnudez del romance, se amaban; de alma a alma, se amaban.

Pláticas infinitas ocurridas en este plano. Caminos eternos recorridos de 3 a 5. Comidas y pretextos para estar juntos. El amor creaba arte, arte con sus vidas; esculpiendo minutos exactos; pintando recuerdos eternos; construyendo preciosos monumentos en los terrenos del pasado. Meses efímeros jugando a ser novios, a serlo todo, a parecer nada; siendo esta, la posibilidad finita entre tantos infinitos creados, siendo una opción dimensional como muchas tantas; distinta, única; bello sufrimiento de haberse conocido y conocerse.

universo

Otro: “No puedo amarte, no en esta realidad. En este nuestro mundo no me toca ser homosexual; no puedo amarte aunque muera de ganas de amarte; no me toca ser puto, ni maricón, ni joto, ni mayate, ni chichifo; no me toca siquiera ser bisexual, ni curioso, ni nada; sólo un hetero más, sólo eso y nada más. No puedo amarte aunque muera al dejarte; no puedo ser ese, tu compañero perfecto; no puedo, no en este plano, no aquí; disculpa amor mío, no puedo quedarme a tu lado, ni antes, ni después; te amo, pero no me toca ser, no nos corresponde ser.”

Uno: “No, no te vayas, no. Decide quedarte, decide ser feliz conmigo; ignora todas las posibilidades, ignora el papel que dices nos toca interpretar en el aquí y el ahora, ¿qué importa que dos realidades sean parecidas?, ¿qué importa cómo nos etiquetemos?, busquemos juntos ese universo donde supones estamos juntos, y hagamos las cosas de distinto modo; en vez de beber café a las 7 de la mañana, lo tomaremos a las 7.01 de la mañana; pues esa también es una historia distinta, una posibilidad diferente; pero no te vayas, no te alejes, no decidas lastimarnos…”

Creaciones caprichosas, amantes del sufrimiento. Nunca juntos, nunca. En este universo, decidieron/decidió, no estar juntos. Noches de lágrimas, poemas de ausente destinatario. Momentos creándose pensando en el otro, siempre rememorando al otro. Uno, cumpliendo el rol no deseado, siendo un hombre socialmente aceptado: sin curiosidades ni devaneos, perfecto ejemplo de macho. Otro, enfrentándose al mundo, aprendiendo de una tierra que lo desprecia. Al final ambos se cansaron de rastrear, se fatigaron de buscar otra historia de amor; ellos eran la historia de amor, ahora, separados hasta la muerte.

2

Cumplieron, vivieron. Se aman, se siguen amando desde el primer momento. Ni jotos, ni putos, ni maricones, ni gays, ni homosexuales; sólo una historia de amor. Bebían el café a las 7.02 de la mañana; bebían el café cuando se les hinchaban los tanates. Y ante la muerte, y antes de la muerte; gracias por dejar amarnos. Otra posibilidad perfecta, otro universo alterno ignorando el guion preestablecido. Ante la inexistencia de un Dios que castiga el amor, nadie juzga al final. Gracias por tan bella vida, gracias por tanto amor. Gracias por todo, te amo, te amo, te amo.

3

Jamás se conocieron.

Ni el destino, ni la casualidad se hicieron presentes.

Posibilidades infinitas

Odiándose. Odio de uno. Odio de otro. En uno no existes tú, en otro no existo yo, en otro ninguno de los dos existe. Otras alternativas: Diferentes amistades que jamás los harán encontrarse. Otras posibilidades: mueres antes de encontrarme, muero antes de encontrarte; morimos antes de amarnos. Otras existencias: tú siendo lo que aquí ni allá eres; yo siendo todo lo que en este universo no soy.

Ante tanta infinidad de universos existentes; desperdiciamos el tiempo imaginando, suponiendo cantidades y cantidades de posibilidades posibles; ni somos, ni dejamos ser, y antes tantas opciones posibles, ponemos límite a lo que quizás ni existe. Al final, sólo eso, un final. Sin Dios que castigue el amor y sin juicio por lo que nos toca ser en esta realidad, ¿por qué no amarnos como si nada más existiera?

Manifiesto: quiero sentirme humano

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