“De hombre a hombre, le digo que es usted muy guapo”, “Ora, ¿pues qué anda viendo usted?”, “La verdad, nada más lo que anda enseñando, lo que presume, lo que carece y aquello que viene acentuando”, “Debe ser el pantalón señor, es que marca bien aquello que tengo grande”, “¿Por qué supone usted que hablo de esa acentuación en particular?”, “¿Apoco no es eso lo más importante cuando se habla de hombre a hombre?”.

Se mira, pero no se toca. “Fíjate bien si no la tengo más gruesa, más larga, más palpitante que la tuya”, “Pero, ¿por qué anda tan despierta?”, “Pues tiene ganas de ser presumida, de que la comparen con las pequeñeces ajenas”, “Cómo que sí se antoja, joven”, “Sírvase entonces, pase a saludar, a estrechar a mi buen compañero, que yo, haré lo propio con lo suyo”, “Pero que quede claro, que esto lo hacemos entre hombres bien hombres”, “Y entre hombres quedará, no se preocupe”.

(…)

“Oiga, ¿sí estábamos borrachos ,compadre?”, “Sí compadre, andábamos bien pedos”, “¿Y entonces?, ¿el abrazo fue na’más de amigos?”, “Ei”, “¿Y el beso?”, “El beso fue de a compas, de machos, de dos ebrios ya casi perdidos”, “¿Y lo de después compadre?”, “Lo de después fue puro juego del alcohol, algo que a todos nos pasa… ¿Le gustó o qué?”, “Pues sí, la verdad sí me gustó, ¿y a usted?”, “A mí también, pero es cosa de hombres, no se preocupe”, “No me preocupo compadre, pero pa’la otra, lo hacemos sin nada de alcohol”, “Repetimos pues”.

“Cómo que me gustas”, “Cómo que me gustas también”, “¿Y entonces?”, “Pues me echas una manita, y yo te echo otra como siempre”, “¿Y una chupadita?”, “Pues vas. Pero primero tú y luego yo”, “Sin dientes, eh”, “Ya sabes que va sin dientes y hasta los huevos”, “Ponte el porno de siempre, sin nada de mariconerías, un vato dándole rico a una morra”, “Hay que venirnos al mismo tiempo, así se siente más rico”, “Te los hecho en la mano y tú los avientas en la mía”, “Anda, bájate el pantalón ya, para ir empezando y no nos cachen”.

Así se dice que pasa; escenas tradicionales entre amigos, sucesos entre compas, situaciones entre machos. Y dicen también, que ahí se queda, entre ellos y nosotros nada más. Nos la metemos un rato y a ratos, pero no porque nos guste, más bien porque se supone que la aguantamos más. Y ni tú y ni yo nos atrevemos a gritar, el dolor no cabe donde entran los caballeros.

(…)

No me hagas esto con amor, acuérdate que nada más nos andamos desahogando, no acepto besos, no aceptas caricias; nos quedamos nada más entres tus embestidas y las mías, y antes de entrar, escúpele, para que resbale más rico, para que no lastime por andar seco, y cuando acabemos, nada de nombres, recuerda, que aunque repitamos, no nos conocemos.

“Pues fíjese que eso no me hace puto”, “¿Qué es ser puto entonces?”, “Ser puto es hacerlo con amor, hacerlo con besos, acariciando, cuando hasta el wey con el que te vas a descremar te gusta, lo nuestro, nada más es una ayuda entre hermanos, apoyo entre hombres, puro placer y pasar el rato”, “¿Me acompaña a pasar el rato entonces?”, “Si tanto insiste, pues vamos”, “¿Un vaporazo está bien?”, “Mejor vamos a mi casa, vivo solo y así nadie nos molesta”, “Pero yo quería un público discreto”.

(…)

Todos nos unimos al club de lo “discreto”. Todos (tuvimos) conocimos una historia como tal, nos contaron que le pasó al amigo de un amigo, ese que siempre se coronó de “rarito”, nos escandalizamos un poco, pero sólo un poco. Afortunadamente, en la familia ni pasó, ni pasará (está pasando). Volteamos un instante, miramos de reojo al hombre que nos gustó, y le gustamos, con las miradas concertamos la cita. Vayamos todos a vivir otra historia de machos, a escandalizar al mundo con nuestro chisme de protagonismo anónimo, o al menos eso comentará, el amigo de un amigo, mañana cuando no hablen de él, sino de nosotros, ¿o no?.

(…)

Ir por las tortillas: una tradición mexicana

 

Comentarios