Cuando creas que tu fe en la humanidad se desmorona, piensa en la Cruz Roja. Nadie, sino ella, ha llevado la consigna Universal de ‘Tutti fratelli’ (todos hermanos) que nos devuelve la esperanza en que  el alma humana no es ruin ni egoísta sino todo lo contrario.

 

¿Cómo empezó todo?

Henry Dunant,  se encontraba de viaje en Solferino, Italia. En su estadía en aquel lugar vivió los horrores de un enfrentamiento bélico entre poblaciones enemigas y presenció las miles de muertes que se suscitaron. Como por una especie de instinto innato, comenzó a pedir ayuda a otros lugareños y entre todos, socorrieron a los heridos.

De una extraña manera, logró que los presentes sacaran de sí la inclinación de ayudar a otros seres humanos sin esperar nada a cambio. Gracias a esta iniciativa, fue el primer hombre en recibir el Premio Nobel de la Paz.

Así, el día Mundial de la Cruz Roja coincide con el nacimiento de Dunant. Pero fue el 17 de febrero de 1863 cuando se fundó el Comité Internacional de la Cruz Roja y en 1864 cuando doce estados firmaron el Primer Convenio de Ginebra con el fin de proteger a los militares heridos durante las guerras.

Desde entonces, son 7 los principios fundamentales bajo los que esta loable y asombrosa institución funciona: 

 

Humanidad

Prestar auxilio sin discriminación a todos los heridos en los campos de batalla. El único objetivo es prevenir y aliviar el sufrimiento humano.

Imparcialidad

No hay distinciones en raza, nacionalidad, religión, condición social o credo político. Ayuda en proporción al sufrimiento.

Neutralidad

Se abstiene de cualquier hostilidad de cualquier controversia.

Independencia

Justo gracias a la autonomía, se puede actuar con los principios del Movimiento.

Voluntariado

Todo el movimiento es voluntario y de un carácter desinteresado.

Unidad

Es accesible y extiende su acción a todo el territorio donde se necesite.

Universalidad

La ayuda es Universal. Todas las sociedades tienen los mismos derechos.

La Cruz y la Luna roja se encuentran dentro del Derecho Internacional Humanitario, por lo que los estados convienen en que la autonomía sea respetada. A pesar de recibir dinero en las colectas —es obvio que se necesitan materiales e insumos para salvar vidas— los voluntarios no cobran un sólo peso por su trabajo. 

Es un hermoso ejemplo de la bondad y la empatía humana, ¿no?

Por eso, este 8 de mayo, debemos un enorme GRACIAS para todos los voluntarios que, desde todas partes del mundo, ponen su corazón y arriesgan su vida por salvar a otro ser humano.

 

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