Estudios recientes han demostrado que todavía estamos evolucionando. Y ahora, una nueva investigación publicada en Nature Ecology and Evolution sugiere que podríamos estar desarrollando un gen que destruye nuestra tolerancia al alcohol.

¡Nooooooooooo!

Investigadores de la Universidad de Pensilvania analizaron los genomas de unas 2.500 personas de 26 poblaciones en cuatro continentes utilizando datos recopilados por el Proyecto 1,000 Genomes.

En el estudio, los investigadores destacan cinco áreas de cambio reciente. Esto incluye la adaptación al grupo de genes de la glicoforina, que se ha relacionado con la resistencia a la malaria, en Asia y África, dos áreas donde la enfermedad transmitida por mosquitos plantea un grave riesgo para la salud.

alcohol

Hasta ahí todo bien, pero…

Lo más interesante, tal vez, son las modificaciones en el grupo de alcohol deshidrogenasa (ADH), que podría estar cambiando la forma en que procesamos el alcohol. La deshidrogenasa es la enzima que descompone el alcohol, metabolizándolo en un compuesto llamado acetaldehído.

Este químico tóxico es responsable del fuerte dolor de cabeza la mañana siguiente a una noche de copas. Afortunadamente, el cuerpo puede convertir esto en otra sustancia que no es tóxica, llamada acetato, con relativa rapidez, y nos sentimos mejor después de un día más o menos.

Sin embargo, la evolución podría encontrar una manera de frenar la adicción al alcohol de la humanidad mediante la creación de nuevas variantes de ADH que afecten nuestra tolerancia al alcohol y la capacidad de nuestro cuerpo de convertir el acetaldehído en acetato. Esto significa que nos sentiríamos enfermos después de sólo una pequeña cantidad de bebida.

¿Cómo? ¿Dónde? ¿Por qué?

Hasta ahora, estos genes sólo se han detectado en Asia oriental y África occidental, pero el tiempo dirá hasta dónde se extienden.

Para muchos, esto es una triste noticia, pero dado que la evolución requiere de su tiempo para mostrar su progreso, más vale que sigan disfrutando de su asombrosa habilidad para tolerar la ingesta de alcohol.

Fuente: New SCIENTIST 

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