Si alguna vez resultó que tu crush te hizo caso, pero al final no era lo que esperabas, has sido víctima de la maldición del ganador.

Y aunque no es una maldición gitana, es muy difícil de evitar. Aquí te decimos qué pasó y cómo evitar que te pase otra vez.

Cuando nuestro crush nos decepciona

Imagina que después de muchos meses de estira y afloja, la persona que te gusta por fin te hace caso (luego de superar a muchos pretendientes), pero entonces descubres que esa persona no llena las expectativas que tenías. Y te preguntas, ¿para qué tanto esfuerzo?

Podríamos pasar años discutiendo de quién es la culpa: si tuya por tener ideales “inalcanzables” de las personas, o de los demás por creer que no merecen a un espécimen tan exquisito de la raza humana como tú. 

Sin embargo, nuestros amigos economistas tienen una otra perspectiva muy interesante sobre la maldición del ganador.

Todo empezó en el Golfo de México

La llamada maldición del ganador es una teoría que comenzó en 1971 por parte de ingenieros del petróleo. Ellos se encontraban especulando los resultados de la compra de derechos para explotar petróleo en el Golfo de México por parte de empresas estadounidenses.

Los ingenieros notaron que las empresas tenían una tendencia a subestimar el costo de proyectos y a sobrestimar el valor del petróleo que encontrarían. El resultado fue que muchas de estas empresas perdieron dinero por apostarle duro al petróleo del Golfo, pues al final no era tan abundante como parecía.

Años más tarde se descubrió que este fenómeno también nos afectaba como individuos. Sobre todo en casos donde no hay “información perfecta” (sabemos todo lo que hay que saber del tema).

A veces cuando “ganas” en verdad pierdes

Pensemos que consigues tu trabajo de ensueño, donde te pagan la millonada haciendo lo que te gusta, pero luego te das cuenta de que la empresa te va exprimir cada centavo de ese sueldo en tiempo, labores y responsabilidades, poniendo nuestro aguante a prueba.

Cuando no tienes toda la información de una situación sobrevaloras los beneficios e ignoras los inconvenientes. Generas una expectativa alta para invertir tus recursos, llámense tiempo, regalos, vistas, dinero etc.

También se ha notado que mientras más gente esté interesada en obtener lo que tú quieres, más tiendes a invertir de manera grande y agresiva. Como cuando tratas de convencer a un revendedor en Facebook para que te dé un buen precio de los boletos del concierto de tu banda favorita, pero sabes que todos los quieren.

El problema tanto en este caso como en el mundo de los negocios es que, usualmente, te darás cuenta de que los boletos no valían lo que pagaste o que el evento no estuvo a la altura de tus expectativas, y que los precios sólo se elevaron por la competencia. El conflicto que señalan los economistas es que esta información solo la sabrás hasta que ya hayas “perdido”.

Cómo evitar caer en la maldición del ganador   

Los economistas han aceptado que es bastante difícil superar la maldición del ganador, pues todos caen en ella, desde estudiantes hasta especialistas del área. Se ha notado que vas mejorando tu toma de decisiones, lenta y gradualmente en áreas específicas. Lo que significa que un buen negociante de ropa no necesariamente será un buen negociante de joyería. Esto se debe a que cada ambiente tiene características y “mañas” específicas.

Pero no temas, hay algunos tips que te pueden ayudar a que no caigas de nuevo.

Ofrecer y querer menos

Primero, lo que puedes hacer es que en casos de mucha competencia, moderes cuánto ofreces y cuánto esperas ganar. El único problema de esto es que usualmente gana quien más ofrece, lo que significa muchas veces tu apuesta no será la elegida, pero al menos nunca saldrás decepcionado. Calidad sobre cantidad.

Hay que buscar más información

Es imposible conocer todo lo que hay que saber de todas las cosas. Sin embargo, hay ocasiones en que la información estaba ahí y decidiste ignorarla.

“Información es poder”. Mientras más sepas sobre el tema de interés, desde perspectivas distintas, será más fácil que tomes una buena decisión. Si hablas con gente que ya está en tu empleo de ensueño, tendras más conocimiento de cómo se trabaja en esa oficina y podrás tomar una mejor decisión.

De tin marín, de do pingüe

 

Opciones, opciones, opciones… la mejor manera de combatir las malas decisiones es tener de donde elegir.

Los inversionistas petroleros de los años 70 se dieron cuenta muy tarde de la mala inversión en licencias de explotación petrolera en el Golfo de México. Muchos de los pozos estaban vacíos o tenían poco petróleo. Al final, habría sido mejor meter su dinero al banco para generar intereses. Sin embargo, muchos de ellos sólo se especializaban en explotación de pozos. En su cabeza la única opción para invertir era explotar el petróleo del Golfo y por eso cayeron en la maldición del ganador.

¡Ojo! la teoría económica no justifica que seas infiel o promiscuo, pero nos indica que es malo que pongas todas tus expectativas en una sola persona.  Tener opciones te ayuda a no idealizar a la gente o a las situaciones, y en caso de que tus esfuerzos no sean suficientes para ellos, siempre habrá nuevas oportunidades de hacer un trato justo con alguien más.

Fuentes

https://www.investopedia.com/terms/w/winnerscurse.asp

https://mindyourdecisions.com/blog/2008/11/18/understanding-the-winner%E2%80%99s-curse/

http://www.els.net/WileyCDA/ElsArticle/refId-a0022495.html

https://www.pon.harvard.edu/daily/business-negotiations/two-examples-of-the-winners-curse-in-business-negotiations-microsofts-acquisition-of-yammer-and-the-purchase-of-edvard-munchs-the-scream/

 

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