No estás loc@: los celos que puedes experimentar en una relación sentimental podrían ser tan fuertes como un dolor físico.

La mayoría de las veces, enfrentar una situación no contemplada en el concepto de fidelidad puede alterar nuestra tranquilidad a grados insospechados. Los celos son capaces de provocar la sensación de engaño, traición y desencanto.

La sangre “hierve”, los latidos del corazón se aceleran y es difícil pensar con claridad. Sentir celos es la excusa perfecta para comenzar a realizar conexiones “inexistentes” que justifiquen nuestros miedos.

Y vienen frases del tipo: “ya lo sabía”, “¿cómo pude ser tan tont@?”, “ahora entiendo todo”. Seguido de un dolor inexplicable.

Sin derecho de replica, nos entregamos al sufrimiento que invade nuestro cuerpo ante el supuesto “descubrimiento” del engaño.

¿Pero por qué duelen tanto los celos?

Diversos investigadores encontraron que el área que controla los celos se encuentra en la misma zona que controla el dolor físico. Esto de acuerdo con una investigación guiada por el científico Hidehiko Takahashi.

De esta manera, es posible comprender la cantidad de dolor experimentado por quienes atraviesan por una situación de celos. El hallazgo permitirá que se creen nuevos tratamientos para el grado de enfermedad.

Algunos consejos para llevar una relación más sana:

Creen su propio concepto de fidelidad: ¿qué se puede hacer qué no? Dejen las cosas bien claras.

Asuman compromisos: cumplan con sus propio estatutos y respétenlos como a su propia vida.

*No seas controlador/controladora: la vida tiene demasiadas sorpresas a la vuelta de la esquina, así que mejor dejen que las cosas sucedan.

*Acaba con tu necesidad de dominio: ya no somos los homínidos que peleaban por un trozo de carne (o al menos eso intentamos). Recuerda: las personas no son propiedad de nadie. No podemos obligar a nadie a hacer algo que no quiere.

*Deja de hacer suposiciones: no comiencen a elaborar teorías sobre lo que creen que está sucediendo. El mejor remedio es la comunicación.

*Confianza: sin este elemento, todo está perdido. Si las cosas siguen yendo mal, lo mejor es cerrar el ciclo; no continúen con una relación donde las discusiones se han elevado al grado de la violencia.

A final de cuentas, tal vez él o ella no sea tu tipo. Así que dale vuelta a la hoja, limpia las lágrimas, levanta la mirada y vuelve a caminar por tu propia cuenta. Así es como las cosas deben ser.

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