Bautizados por Hilary, los deplorables de América, son para la mente educada precisamente eso. ¿Quién en el mundo moderno está a favor de un discurso racista, xenófobo, misógino, que inspire el odio y el miedo entre ciudadanos? Pues sí, los seguidores de Donald Trump.

Ellos son ese grupo de estadounidenses que no perdona el color, la raza, la religión, el sexo, nada. Esos que aplauden cualquier comentario terrible de Trump. La parte de la población que ha visto con ojos despavoridos la alza de la mujer al tener los mismos derechos que el hombre; la igualdad de derechos para los homosexuales; un hombre negro en la presidencia y ahora una mujer buscando dar órdenes “donde no le corresponde”.

El privilegio del hombre blanco parecía haber tenido sus días contados y eso es algo que no iban a permitir. Trump tomó los residuos de una mentalidad que se creía extinta y la revivió como ave fénix de sus cenizas.

El redneck. Aquellos que como nuestros queridos integrantes del Frente Nacional por la Familia, marchan por negar derechos a ciudadanos. Aquellos como nuestros compatriotas que venden su voto por una despensa. La parte que en Inglaterra, permitió el BREXIT. La parte que en Alemania votó por Hitler. El ignorante. El miedoso. El peligroso. La enfermedad de gente ignorante que parece ir en aumento.

Realmente el problema de Estados Unidos no está en Trump, está en su sistema educativo deficiente que ha perpetuado la ignorancia y ha hecho imposible el pensamiento crítico entre las masas.

Estados Unidos se preocupó por la apariencia que le estaba dando al mundo y se olvidó de voltearse a ver a si mismo. A aquellas mentes rezagadas que ya no eran parte del progreso que el país buscaba. Esos que nunca estuvieron de acuerdo con dar derechos igualitarios a la mujer y a sus entonces esclavos. Quienes piensan que el hombre blanco es la medida de todas las cosas y gustan alardear de cometer abuso sexual, de condenar y odiar abiertamente a quien es diferente.

En su lucha por ser los defensores del mundo se olvidaron de mediar entre sus ciudadanos. Se dedicaron a crear enemigos en todos lados sin recordarle al pueblo que el miedo a lo diferente es el peor enemigo de todos.

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