Un estudio publicado en Scientific Reports dice que la dietilamida del ácido lisérgico (LSD) puede ser capaz de “armonizar” el cerebro para ayudar a las personas a recuperarse de una enfermedad mental.

El estudio, dirigido por Selen Atasoy de la Universidad Pompeu Fabra en España, siguió un método matemático para analizar la descomposición armónica del conectoma, la actividad cerebral inducida por el LSD.

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¿Cómo lo descubrieron?

Para observar los datos de 12 participantes bajo la influencia de LSD se usó una técnica de imagen cerebral única que permite ver cómo esta sustancia ayuda al cerebro a reconectarse a sí mismo, lo que a su vez ayuda a las personas a recuperarse de una enfermedad mental.

Descubrieron que cuando los participantes estaban bajo la influencia del LSD, sus cerebros expresaban una armonía no aleatoria de sus ondas funcionales. Tal cosa sugiere que, al usar la sustancia, las áreas del cerebro se conectan con otras con las que no suelen trabajar.

Algunos de los participantes recibieron una dosis de LSD después de escuchar música, y se demostró que mejoraba las respuestas emocionales a pistas instrumentales. Escuchar música pareció amplificar los efectos descritos como “similares a la improvisación del jazz”, según Atasoy.

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Un cerebro superdesarrollado 

Se cree que las sustancias psicodélicas como el LSD alientan al cerebro a desarrollar patrones de actividad, lo que puede ayudar a la recuperación de conexiones desordenadas causadas por enfermedades mentales.

Cabe mencionar que este proceso se ralentizó a medida que los efectos se desvanecían, pero mantuvo cierto grado de reorganización.

“Al obligar al cerebro a explorar nuevas vías, es posible que pueda construir nuevas redes que ayuden a superar el trauma”, señaló Science Alert.

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Se necesita tiempo

La sustancia aún no puede administrarse como un tratamiento para una enfermedad mental, ya que se conocen sus efectos adversos en el cerebro, pero el análisis es bastante interesante.

“Creo que, como sociedades occidentales, generalmente solemos etiquetar y marginar a las enfermedades mentales en lugar de verlas como una reacción bastante normal ante circunstancias extremas y anormales”, agregó Atasoy en su entrevista con PsyPost.

“Este estudio fue un paso importante para comprender sus efectos y, potencialmente, los de otros psicodélicos en términos de energía, frecuencia y repertorio de estados cerebrales”.

Vía: IFL Science

Cómo las drogas psicodélicas pueden reconstruir cerebros “rotos”

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