A todos, alguna vez, nos han contado una historia antes de ir a dormir. Donde viven los monstruos (Where the Wild Things Are) es uno de esos libros que logran trasladarnos hasta nuestra infancia a través de la magia de sus palabras y de sus ilustraciones

La historia fue creada en 1963 por Maurice Sendak, un artista que pronto saltó a la fama por su capacidad para entablar diálogos con los niños. Sin embargo, su trabajo se vio ensombrecido por la falta de comprensión

Un libro polémico

Quienes han leído la historia, sabrán que se trata de un libro con matices poco comunes dentro de los libros infantiles.

Si no han tenido oportunidad de leerlo, les dejamos la historia contada a través de este cortometraje animado:

“Nadie confiaba en mí”

“Donde viven los monstruos fue mi primer gran, gran libro. Fue un enorme riesgo porque, mientras lo estaba haciendo, nadie en la editorial confió en mí (…) Prohibieron el libro, recibió críticas terribles.”

Pero, ¿qué tiene de malo el libro?

maurice sendak

Un madre muy severa

La primera crítica que recibió Sendak fue por la dureza del personaje de la madre. Se argumentaba que si ésta llamaba “monstruo” a su hijo como producto del enojo, exhibía su incapacidad para asumir el cuidado del niño. Por tanto, se trataba de violencia explícita dentro del libro.

Rebeldía

La actitud hostil de Max, el niño protagonista, hacia su madre, hizo que las personas se cuestionaran si era prudente enviar un mensaje de “ese tipo” a la infancia. Max se muestra molesto, soberbio y sin cambios en su comportamiento a lo largo de la historia.

Sin moraleja

A los moralistas amantes de un vuelco de tuerca al final de los cuentos infantiles no les gustó que Sendak decidiera cerrar su historia sin uno de esos mensajes de reivindicación de valores. Creían que no había “enseñanza”. En cambio, los que sí han podido disfrutar del libro saben que hay un mensaje más profundo sobre comprensión, tolerancia y amor.

Maurice Sendak

Palabras prohibidas

Antes de publicar el libro, Maurice Sendak tuvo que defender cada palabra de su estructura, pues su editora adoptó una actitud “ridícula”. Según palabras del propio Sendak, le exigieron que cambiara la palabra “caliente” por “tibio”, pues consideraban que los niños la asociarían con “quemarse”, induciéndolos a realizar actividades peligrosas. Por supuesto, Sendak se negó ante tal pedimento.

Prohibido por los pedagogos

El psicólogo Bruno Bettelheim realizó una reseña del libro donde declaró que no debía ser leído por los niños porque afectaría sus emociones de manera negativa. Declaró que “la historia atemorizaría a los pequeños, causandoles pesadillas”. Sin embargo, el especialista se equivocó, pues la historia se convirtió en la más solicitada por los infantes gracias al nivel de identificación que generaron con él.

Un autor despreciado

Maurice Sendak es un autor que no siempre fue muy bien recibido por el público adulto. Los padres entraban en conflicto con sus historias. De hecho, una de ellas, titulada La cocina de noche, fue censurada en múltiples ocasiones por considerar que poseía connotaciones eróticas al mostrar ilustraciones de niños con “poca ropa”.

 Maurice Sendak

Spike Jonze pierde el apoyo

En 2010, Spike Jonze decidió adaptar al cine la obra Donde viven los monstruos. El resultado es una oda a la imaginación y a la infancia con un soundtrack asombroso a cargo de Arcade Fire y Karen O. Sin embargo, el realizador tuvo que pelear para convencer a la casa productora de que valía la pena arriesgarse con este proyecto que invitaba a reflexionar sobre lo complicada que puede ser la infancia.

Los niños sufren

Al final, Sendak nos enseña que el dolor está presente también en la vida de los niños, sólo que hemos sido acostumbrados a ignorarlo o a ser indiferentes ante ello debido a la industria de productos infantiles que se basa en negar las propias emociones de los infantes para resaltar el “lado positivo”.

Maurice Sendak


Sendak nació 10 de junio de 1928 en Nueva York y falleció un 8 de mayo de 2012. Sus historias siempre serán defendidas por todos aquellos que aún recordamos los difícil que puede ser la infancia.

Comentarios