De los grandes temores que padecemos actualmente es el miedo a aburrirnos. Llenamos nuestro tiempo con cien mil actividades con tal de no enfrentarnos a lo que parece un pozo profundo y oscuro: el no hacer nada.

Cierto, a la mayoría, el hecho de rascarse la panza les provoca angustia y hasta culpabilidad. Saber que disponemos de tiempo y no lo utilizamos nos lleva a la desesperación, una desesperación que puede ser aplastante psicológicamente.

Miedo a aburrirnos

El vacío

Nuestro ritmo de vida, aunado al consumismo y los estímulos mediáticos que nos bombardean a cada momento, nos obligan siempre a querer hacer algo para llenar un vacío existencial.

Tenemos una frustración con nosotros mismos por carecer de sentido en nuestra vida, y eso nos lleva a tenerle pavor a la inactividad, por ende se intenta llenar los “huecos negros” con entretenimiento instantáneo —nada que implique demasiada concentración o compromiso—, algo “de pasadita” para luego saltar a la siguiente acción lo más rápido posible.

Tenemos tal miedo a estar aburridos que en ocasiones lo confundimos con el fracaso. Es cuando la imaginación nos engaña y visualizamos a todos los demás de fiesta o divirtiéndose, mientras nosotros estamos en casa pensando “¡Y yo aquí sin hacer nada, soy un looser!”.

Por cierto, aburrido deriva del latín ab horrere, tener horror, aversión hacia algo que cansa o genera disgusto, algo que nos incomoda. Por eso, para lo griegos antiguos el trabajo era un castigo, actividad que sólo los esclavos hacían.

Y aunque no lo creas, otro factor que nos ha llevado a sentir el aburrimiento como si fuera un fracaso son las miles de películas y series televisivas, donde todo se vive al máximo y es excitante en cada segundo. Al lado de ellas, nuestra vida es una hueva eterna.

Miedo a aburrirnos

El remedio

El mejor remedio contra el aburrimiento existencial es educarnos, formarnos como lo haría un atleta, a vivir el aquí y ahora.

He aquí algunos ejercicios para vivir tu presente:

  • Intenta disfrutar con todos tus sentidos de una experiencia, sin pensar sobre ella, simplemente siéntela. Si estás sentado ,pon atención en lo que escuchas, hueles, ves, tocas, etc.
  • Cuando te sorprendas pensando en alguna escena de tu pasado, sorpréndete y ve que en realidad estás perdiendo el tiempo, pues es algo que ya pasó y ya no lo puedes cambiar: lo que ocurre aquí y ahora, es lo único real; el resto ya no existe.
  • Busca realmente momentos para NO HACER NADA, desconéctate, no te juzgues. Lo peor que puede pasar es que se acabe el mundo.

Miedo a aburrirnos

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