En un ejercicio de denuncia ante el incremento en el número de feminicidios alrededor del mundo, pero sobre todo en Perú, las participantes del concurso Miss Perú 2018 declamaron “sus medidas” a través de cifras sobre feminicidio y violencia de de género.

“Mi nombre es Pamela Canicoba y represento al departamento de Lima; mis medidas son 2, 202 casos por feminicidio reportados en los últimos nueve años en mi país.”

Así fue como las mujeres peruanas dijeron sus “medidas”:

Perú es un país conocido por sus bellos paisajes, increíble gastronomía y su gran oferta cultural; sin embargo, posee un aspecto negativo que destaca a nivel internacional: su machismo.

Basta ver las reacciones que muchas personas originarias del país andino tienen ante discursos como la igualdad entre hombres y mujeres, o sobre asuntos de diversidad sexual.

Miss Perú 2018 intenta ser un vehículo para visibilizar las condiciones que deben enfrentar las mujeres peruanas, pero también las latinoamericanas. Por tanto, siguiendo con la dinámica de denuncia, el desfile en traje de baño se transformó en una pasarela con una pantalla gigante donde aparecían las portadas de publicaciones periódicas reportando feminicidios en todo el país.

Sí, ya sé lo que se están preguntando:

¿Qué coherencia guarda un certamen de este tipo, donde las mujeres aún son concebidas como objetos de contemplación, con una crítica al patriarcado?

Tienen toda la razón. Parece que ninguna.

Sin embargo, es una muy buena estrategia para reivindicar un evento que ha invalidado la capacidad de la mujeres a través del juicio de su apariencia.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática de Perú (2017), ha habido una disminución del 50% en el número total de víctimas de feminicidios entre 2011 y 2016. Sin embargo, sólo son cifras oficiales que “maquillan” el problema.

México, por su parte, tiene una tarea igualmente grande. El número de feminicidios va en aumento. Los casos registrado obtienen un poco de atención por algunos momentos, y luego se pierden entre procesos judiciales que se tornan engorrosos, lentos y sin aparente sentido.

Por ahora celebramos que Perú se haya atrevido a dar un paso más para visibilizar la violencia contra la mujeres.

¿Ustedes qué opinan?

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