¿Cómo saber si vivimos en la caverna que nos priva de una vida plena? Hace siglos, Platón, filósofo griego seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles, hizo una alegoría para simular la situación en la que se encuentra el ser humano respecto al conocimiento.

La alegoría de la caverna, mejor conocida como El mito de la caverna, fue mencionada al principio del VII libro de la República y nos muestra cómo es que nuestra percepción del  mundo se encuentra limitada por barreras mentales.

Una analogía

Un grupo de hombres prisioneros se encuentran al interior de una caverna. Su único contacto con el mundo exterior es a través de las sombras que son proyectadas por un rayo de luz en una de las paredes del lugar.

Más allá de eso, el mundo no existe para ellos.

Los hombres prisioneros creen que la verdad, la “realidad”, se define por sus percepciones.

Es ahí cuando Platón realiza dos observaciones:

  • El mundo sensible se encuentra a través de los sentidos.
  • El mundo inteligible se encuentra a través del uso de la razón.

Pero, ¿qué pasa cuando uno de los hombres prisioneros es liberado?

La impresión del “hombre liberado” en su primer contacto con el mundo exterior es apabullante. Todo lo que conocía se reduce a nada en comparación con el encuentro de lo desconocido. Primero, es cegado por la luz del sol, luego trata de asimilar una nueva “realidad”.

El “hombre liberado” regresa para ilustrar a los otros prisioneros, pero es objeto de burlas ante la incredulidad de sus compañeros:“eso que nos cuentas no puede ser verdad, es ridículo; el mundo es sólo sombras”.

Miedo a lo desconocido

El rechazo a lo nuevo, lo distinto, es tan grande que el “hombre liberado” condena su alma, pues ahora corre el riesgo de muerte por la desconfianza que genera en su semejantes.

Algunos consideran que Platón realizó una denuncia por la sentencia que sufrió Sócrates a causa de la difusión de su conocimiento.

Lo que percibimos no es la “realidad”

Y si alguien cree que ya ha salido de la caverna, es porque realmente no ha comprendido la extensión del conocimiento. Nuestros saberes son apenas un grano de arena en una playa inconmensurable.

Depende de cada uno de nosotros el atreverse a vencer los miedos que nos causan las sombras. Algo nos espera más allá de nuestras límites. Requiere de todo nuestro empeño, pero la recompensa promete ser grande. Inefable.

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