Si migrar a causa de la guerra es difícil, imagínate hacerlo apenas siendo un niño. Este fue el caso de los Niños de Morelia. A más de 80 años de su llegada a México, tienen muchas cosas que agradecerle y recriminarle a nuestro país.

Uno de esos niños fue Emeterio Payá Valera, quien escribió Los niños españoles de Morelia. Aquí te dejamos lo que compartió en su escrito.

La llegada 

Muchos niños españoles partieron de España debido a la guerra civil que se estaba viviendo. Fueron acogidos por muchos países como Francia, Holanda, Bélgica, la Unión Soviética, Reino Unido y México. A nuestro país ingresaron alrededor de 20 mil infantes y arribaron al puerto de Veracruz. En ese lugar, recuerda Payá, fueron recibidos con mucho cariño por el pueblo mexicano.

Niños de Morelia en el tren a Morelia, Michoacán.

De ahí emprendieron su camino a Morelia, Michoacán, en donde se planeaba acogerlos en la escuela España- México por unos meses. Sin embargo, tanto el inicio de la Segunda Guerra Mundial, como la victoria del bando nacional en la guerra civil española, hizo que muchos de los chicos tuvieran que quedarse de manera definitiva.

Los problemas 

Aunque fueron recibidos con bombo y platillo, los niños de Morelia muy pronto fueron expuestos a la xenofobia, la precariedad y la corrupción en México. Esto sucedió, principalmente, por medio de su educación.

Los niños en la escuela México-España.

No habían siquiera llegado a su destino en Michoacán y el personal español comenzó a desatenderlos. Por ello, dos chicas desaparecieron en el viaje. También, el primer director de su escuela, Lamberto Moreno, era un hispanófobo, y los recursos de la institución no llegaban por desvío de los mismos.  

Niñas con una mujer, parte del personal español.

Como consecuencia, el personal de España- México no estaba bien capacitado y humillaba a los niños que, con la carga de traían de la inestabilidad y la guerra, necesitaban mucha ayuda.

No encajaban en Morelia

Muchos de los chicos se convirtieron en niños problema por replicar cosas que veían en la guerra civil española: una de ellas fue lanzarle piedras a las iglesias michoacanas. Esto logró que la comunidad católica moreliana los amenazara, y debían ser custodiados por militares en su escuela.

Llegada de los Niños de Morelia.

Posteriormente, los niños fueron trasladados a casas hogares de la Ciudad de México, pero quedaron en situación de calle cuando el Gobierno republicano español agotó sus recursos. Así, a unos no les quedó más que rondar por las calles y llegar hasta el tribunal para menores por vagancia.

Un final “feliz”

A pesar de todo, Payá asegura que aquellos niños que llegaron con él, crecieron y velaron por ser personas de bien dentro de esta nueva sociedad. Esto sin duda es un ejemplo de superación personal ante la adversidad, la cual, no fue nada fácil.

Reunión reciente de alguno de los Niños de Morelia.

Actualmente, el tema de la migración en el país sigue vigente y más fuerte que nunca. Y por esto, se deben de mejorar las condiciones de vida para que el mexicano, adulto y niño, no tenga que pasar por este duro proceso.

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