Tu hermano, tu novio, tu hijo, tu sobrino, tu compañero de clases o tu mejor amigo: todos ellos pueden serte arrebatados en un abrir y cerrar de ojos. ¿Por qué? Porque en México se puede. La violencia y la impunidad no se detienen. 

Esto es tan lamentablemente cierto que la violencia y la impunidad han cobrado la vida de tres jóvenes cineastas.

¿Sabes quiénes eran?

violencia

– Daniel Díaz, 20 años de Baja California Sur.

– Marco Ávalos, 20 años, de Nayarit.

– Javier Salomón Aceves Gastélum, 25 años, Mexicali.

 

Los  tres, estudiantes de la Universidad de Medios Audiovisuales CAAV. Ninguno de ellos tenía vínculo alguno con el crimen organizado. 

 

La última vez que se les vió fue la noche del 19 de marzo en Tonalá, Jalisco. Alrededor de las 20 horas fueron interceptados por seis personas que venían a bordo de una camioneta.

no son tres

De acuerdo a la versión de la Fiscalía General de Jalisco, los estudiantes fueron levantados por miembros del cártel Jalisco Nueva Generación, quienes venían “fuertemente armados”. Posteriormente, los tres jóvenes habrían sido trasladados contra su voluntad a una finca aledaña al lugar.  Ahí, los criminales terminaron con la vida de uno de ellos tras un interrogatorio lleno de tortura física. 

Para Aristegui Noticias, la fiscal Marisela Gómez Cobos, explicó que el móvil de este hecho fue que, sin saberlo, los jóvenes utilizaron una finca que pertenecía al Cártel Nueva Plaza, grupo antagónico del CJNG:

 

“Los estudiantes estaban haciendo un trabajo en ‘La Cabaña’, que es una finca, donde desgraciadamente en 2015 había sido detenida una persona llamada Diego (Gabriel Mejía) con un arsenal de armas. Posteriormente la tía de uno de los estudiantes adquirió esa finca. Sin saber, los estudiantes llegan a esta finca que estaba siendo vigilada por una célula delictiva, hacen un trabajo, salen y son interceptados”

 

Días después, en un inmueble cercano, las autoridades encontraron tres tinacos, 56 bidones y ácido sulfúrico donde, según sus pruebas, fueron disueltos los cuerpos de los incipientes cineastas.  Dos de los presuntos miembros del cártel, corroboraron la versión de lo sucedido.

no son tres

A partir de los indignantes hechos, la sociedad civil  ha convocado a diferentes manifestaciones. En la Ciudad de México se  llamó a una marcha del Ángel de la Independencia a la Secretaría de Seguridad Pública para exigir justicia.

 

¿Qué pasa en Jalisco?

 

De los 125 estados que conforman la entidad, en por lo menos 118 se  tienen registros de denuncias por desaparición. Así, Jalisco ocupa el primer lugar en este delito.

No se trata de un hecho aislado; no es una cuestión de la “maldad” de los narcotraficantes. Es una cuestión mucho más compleja que va desde la impunidad que ha implicado los asesinados descarados durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, hasta el equivocado planteamiento de “guerra contra las drogas” —que desde que inició con Felipe Calderón, ha sumado más de  200.000 mil víctimas mortales—.

La comunidad cinematográfica del país —como el resto de los ciudadanos— ha alzado la voz frente a estos hechos. Uno de los mensajes más viralizados al respecto fue el de Guillermo del Toro, quien tuiteó al respecto: 

“Las palabras no alcanzan para entender la dimensión de esta locura. 3 estudiantes son asesinados y disueltos en ácido.  El ¨porqué¨ es impensable, el ¨cómo¨ es aterrador”.

 

 

Y, sí. En efecto: la juventud mexicana es desaparecida, torturada y asesinada todos los días sin que nadie haga nada. Las autoridades se lavan las manos diciendo que se trata de un crimen a manos de la delincuencia y que son víctimas “colaterales” de la guerra contra el narco.

¿No será momento —sumamente urgente— de replantear la estrategia de seguridad nacional?; ¿no tendremos que hacer todo lo que está en nuestras manos para parar esta masacre?

Es una locura esperar resultados distintos siguiendo siempre los mismos pasos. Cada vez es más necesario llegar a la raíz del problema y tomar medidas al respecto, antes de que muera una persona más.

 

Fuentes:

 

Aristegui Noticias

CNN

El País

Animal Político 

Comentarios