“Uno se explota a sí mismo”

Los humanos somos recompensados a través del trabajo. Se dice que “al que madruga, Dios lo ayuda” o que “para alcanzar nuestras metas, debemos esforzarnos el doble”. Todas estas ideas forman parte de un imaginario colectivo que privilegia la explotación bajo justificaciones prácticas.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre el esfuerzo entendido como dedicación y el empeño que se traduce en la auto explotación?

explotamos

En la actualidad somos testigos de un gran engaño. Se dice que si no trabajas lo suficiente, estarás condenado a sufrir las consecuencias, pero tal emblema es utilizado por grandes corporaciones para hacernos creer que debemos hacer cada vez más.

Ya lo veíamos en una analogía bastante más sencilla, y un tanto cómica, durante la adaptación cinematográfica de la novela Devil Wears Prada (2003) de la periodista Lauren Weisberger: una mujer comienza a laborar en una especie de pasantía que le asegurará un éxito rotundo si logra soportar la explotación a la que será expuesta.

Explotación

Pero esa explotación es tolerada. Casi normalizada. ¿Se trata de eso? Recordemos que una de las principales acepciones del término explotar es la de utilizar abusivamente el trabajo o las cualidades de una persona en beneficio de un particular.

Explotar no posee connotaciones positivas.

Coherencia filosófica

El filósofo surcoreano Byung Chul Han está convencido de que todos queremos ser distintos de los demás. El diario español El País rescata algunas de sus declaraciones que nos llevan a reflexionar sobre nuestro papel en las sociedad actuales.

“Se vive con la angustia de no poder hacer siempre todo lo que se puede”

¿Has experimentado una sensación de frustración al sentirte incapaz de realizar todo cuanto quieres? A través de comparaciones absurdas, medimos nuestros logros en cantidad y no en calidad. Al notar que no hemos logrado todo lo que queríamos, un sentimiento de fracaso nos invade.

Se piensa que si no logramos lo que se ha planeado es por culpa de nuestra carencia de habilidades. Nos explotamos para cumplir con expectativas impuestas por una sociedad a la que sólo le preocupa el consumo. Poco tiene que ver con verdaderas aspiraciones trascendentes.

“Ahora uno se explota a sí mismo figurándose que se está realizando; es la pérfida lógica del neoliberalismo que culmina en el síndrome del trabajador quemado” Byung Chul Han

El filósofo insiste en que esta problemática ha desencadenado severos conflictos en las personas. Conduciéndonos a trastornos alimenticios, por ejemplo.

Narcisistas

Deseamos ser observados, ser el centro de atención y punto de comentarios; por eso también nos explotamos para otorgar la mejor versión de nosotros a través de las redes sociales. Nos hemos convertido en datos; nuestra presencia en aquellas plataformas debe exhibir nuestras metas logradas, nuestros objetivos alcanzados y las alegrías compartidas. No estar ahí es no existir. Nos explotamos hasta parecer ideales en todo lugar. Pagamos para tener presencia.

Esta lamentable realidad encuentra cabida en un mundo neoliberal que se asegura de convencernos de que todo cuanto se hace es por nuestro bien, pero en realidad sólo beneficia a unos cuantos.

Te invitamos a leer la entrevista completa haciendo clic en este enlace. 

¿Ustedes que opinan? 

Fuente: El País

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