Hubo una época en que el cine mexicano se llenó de albures, poca ropa, hombría, silicón, neón y mucho kitsch con las películas de ficheras. En 1975 “Bellas de noche” significó el arranque de uno de los ciclos más financieramente exitosos del cine nacional.

El cine de las masas

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Han pasado 40 años desde entonces y el cine de ficheras sigue despertando pasiones –sí, también de ésas–, que si es de baja calidad, que si es para distraer a las masas o que si eran muy corrientes… Bueno, lo cierto es que apuntan a una expresión tan pura de lo mexicano, del barrio, del verdadero sentimiento nacional que deberíamos canonizar a todos los involucrados. ¡Güero Castro, hazme un milagro!

Con un poco de sentido común, podemos decir que ninguno de los bandos tiene razón. Pero como todo ciclo cinematográfico, el cine de ficheras gestó varios trabajos indispensables para entender la historia fílmica nacional.

Las películas clásicas de ficheras

La siguiente es una guía para iniciarse, para dar los primeros pasos sin perderse entre las  luces del cabaret. Pongan su disco de la Sonora Santanera y déjense llevar.  

Bellas de noche (1975)

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Aquí comenzó todo, por eso no hay mejor lugar para arrancar. Cuenta la leyenda que a Víctor Manuel “El Güero” Castro le prohibieron en gobernación poner Las ficheras como título del guión, entonces decidió tomar como inspiración una tal Bella de día (Belle de jour, 1967) de un tal Luis Buñuel, y darle a la cinta su legendario nombre.  

La trama es sencilla: un boxeador en desgracia, El Bronco, trabaja de sacaborrachos en el cabaret “El Piruli”, lugar donde se enamora de Carmen, una de las ficheras. La cosa se complica cuando intervienen unos padrotes y demás, poniendo a nuestro héroe en peligro de pisar el bote. Que suene la Sonora Santanera: “Yo no quise hacerle daño / ni llevarla por caminos del dolor…”

Las ficheras (Bellas de noche II) – 1976

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Ya entrados en confianza, “El Güero” y el director Miguel M. Delgado (el de las películas de Cantinflas) hicieron lo que cualquiera con el éxito en la palma de la mano haría: filmaron una secuela. Aquí una de las ficheras logra comprar el cabaret donde el amor, la redención y el deseo hacen de las suyas para regocijo de todos los personajes.

Destaca esa escena donde uno de los personajes descubre que la única forma de mantener la sangre erguida es teniendo un grupo de tortilleras en su cuarto aplaudiendo, uno de los mejores gags del cine mexicano.

Noches de cabaret (Las reinas del talón) – 1977

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Alguna vez Jorge Ayala Blanco dijo que “Todo cabe en la feria del silicón sabiéndola manosear”. Para intentar explicar lo que sucedió después de Bellas de noche y su segunda parte, el género buscó cualquier camino para sacar provecho económico, toda idea es válida mientras lleve gente al cine.

Así llega Noches de cabaret, donde se juega con la falsa hombría del macho mexicano. Víctor es un ingeniero que durante una velada besa al travesti llamado Marcelo. Preocupado porque le gustó, va al psicólogo para explicar su deseo de volverlo hacer, sólo para ser declarado “posible gay”. Entonces, decide quitarse la vida, pero un último (y curvilíneo) giro de tuerca evitará el descontento. El inolvidable Jorge Rivero en su veta más sensible.

La pulquería – 1980

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Una de las sagas más idolatradas del panteón cinematográfico mexicano. Satanás, unos buenos curados, la Corcholata, suicidio, impotencia sexual e Isela Vega son sólo algunos de los elementos que componen la historia de este largometraje firmado por el famoso “Güero”. Sólo con decirles que Alfonso Zayas interpreta a un diablo que llega a la Tierra para perder su virginidad sin mucho tiempo para estrenarse.

Noche de carnaval – 1981

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Para estas fechas, el cine de ficheras estaba en declive y decadencia. Jugar con las reglas es el mejor (único) camino para extender su vida.

Aquí se cambia el clásico ambiente del cabaret por el de una noche en el carnaval de Veracruz, donde dos relatos convergen teniendo como protagonistas a dos ficheras ya traqueteadas (Carmen Salinas, repitiendo papel, y la legendaria Ninón Sevilla, consciente de referencia provocada por su presencia). Unos trabajadores portuarios metidos en un lío sindical, varios jóvenes estudiantes amantes de la discusión política, una señora que intenta vender a su hija y un par de muchachos terminan viendo como sus mujeres deciden encamarse con otros.

Cruce de referencias y claves del género, mezcla de caricatura y trazo firme en los personajes. Cuando despertamos de la cruda hicimos como si nada hubiera pasado, las ficheras hicieron lo mismo.

¿Cómo ven?

Otras lecturas 

http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1004847.html

http://www.asuntoscapitales.com/articulo.asp?ida=385

http://mexicanadecomunicacion.com.mx/rmc/2011/08/31/breve-desarrollo-historico-estructural-de-la-industria-mexicana-de-cine/

 

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