Han sido tantas las veces que hemos visto a la Fuente de Trevi o Fontana di Trevi en la películas que no podríamos imaginar una visita a Roma sin pasar por este increíble monumento. Lo malo es que este sueño se podría frustrar, pues los responsables de cultura de la ciudad de Roma ya no quiere que te detengas a ver la Fuente de Trevi.

¡Noooooooo!

Fuente de Trevi

Puede que no planees visitar Italia este año o el siguiente o el próximo o nunca, pero por qué prohibir que los turistas disfruten de esta maravilla de monumento, eso es toda una tragedia.

La Fontana di Trevi data del año 1453, cuando el papa Nicolás V terminó de reparar un acueducto y, como lo dictaba la costumbre, colocó una fuente al final de éste.

fuente de trevi

Posteriormente, en 1629, Urbano VIII pidió a Gian Lorenzo Bernini que realizará un proyecto para la fuente, quien la cambió de sitio, justo al frente. A estos cambios le siguieron los realizado por el papa Clemente XII en 1730 y las de 1762 por Giovanni Pannini.

Ahora que conocen un poco de contexto, la Fontana di Trevi acaba de ser nuevamente puesta a vista de todos luego de que estuvo cubierta por varios meses debido a actividades de restauración. De hecho, en su nueva presentación hubo polémica porque se aseguraba que el color del agua no era el mismo.

fuente de trevi

Bueno, pues resulta que la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, quiere hacer que los recorrido de fruición que no permita a los turistas detenerse frente a la fuente. Sí, así de severo y estricto es su plan para evitar más deterioro a la fuente. Y también para evitar las grandes conglomeraciones que frenan el flujo de tráfico de gente.

Uno de los mayores daños hacia la fuente es la cantidad de monedas y objetos que son arrojados a ella con el pretexto de que hay una leyenda que cuenta que se debe arrojar un elemento de valor para hacer que la fuente te haga regresar a Roma.

fuente de trevi

De acuerdo con Caritas, una organización que recibe el dinero que recauda la Fuente, el año pasado se obtuvieron hasta 1.4 millones de euros, además de brazaletes, candados, llaves, fichas de póker, y muchos objetos extraños como dentaduras postizas.

Y aunque podría parecer que no daña las instalaciones, los golpes generados por los objetos termina por generar daños superficiales que luego son muy costoso de reparar. Lamentablemente la seguridad no logra darse abastos entre las otras tontos sitios que resguardar.

Pronto sabremos si esto procede o no.

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