La adversidad se levanta como un ente al que hemos dotado de alma; su ímpetu tropieza como olas hasta alcanzar los pies de quien contempla el mar. Así, Rosario Castellanos, poeta mexicana nacida un 25 de mayo de 1925, vio correr su vida y la de sus seres queridos hacia la eternidad.

Desamor

Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.

Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.

Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.

 

Un 7 de agosto de 1974, Rosario Castellanos falleció a los 49 años de edad a causa de un lamentable accidente doméstico. Al contestar el teléfono, justo después de tomar una ducha, entró en contacto con lámpara sobre una mesita metálica, lo que generó una descarga eléctrica. Se encontraba en Tel Aviv, Israel, y entonces acabó todo.

Elegía

Nunca, como a tu lado, fui de piedra.

Y yo que me soñaba nube, agua,
aire sobre la hoja,
fuego de mil cambiantes llamaradas,
sólo supe yacer,
pesar, que es lo que sabe hacer la piedra
alrededor del cuello del ahogado.

 

Pero muchos años atrás, había perdido a un hermano, a su padre y a su madre. Tuvo que enfrentar dificultades económicas en su entonces residencia en Chiapas, y quizá justo en la desolación encontró a la poesía como canal para subsanar las heridas.

Los adioses

Quisimos aprender la despedida
y rompimos la alianza
que juntaba al amigo con la amiga.
Y alzamos la distancia
entre las amistades divididas.

Para aprender a irnos, caminamos.
Fuimos dejando atrás las colinas, los valles,
los verdeantes prados.
miramos su hermosura
pero no nos quedamos.

 

Tras enfrentarse a múltiples abortos (y la negligencia médica ante la criminalización del acto), Rosario emprendió un camino como defensora de los derechos de las mujeres, lo cual la convirtió en una de los símbolos del feminismo latinoamericano.

Nostalgia

Ahora estoy de regreso.
Llevé lo que la ola, para romperse, lleva
-sal, espuma y estruendo-,
y toqué con mis manos una criatura viva;
el silencio.

Heme aquí suspirando
como el que ama y se acuerda y está lejos

Su labor académica estuvo presente en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en la Universidad de Wisconsin, en la Universidad Estatal de Colorado y en la Universidad de Indiana. Además, estuvo rodeada por otros grandes de la literatura como Jaime Sabines y Augusto Monterroso.

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