México está lleno de criaturas increíbles, fauna que merece tus respetos y cariño y la CDMX es hogar del Ajolote, cuyo nombre en Náhuatl quiere decir monstruo de agua. El ajolote es endémico a las aguas de Xochimilco, lugar donde pasa sus días sumergido en el agua, porque a pesar de contar con un set de pulmones, el ajolote prefiere pasar sus días en el agua y no en la tierra. Una de las muchas cosas que hacen rey entre las salamandras.

 

Su arreglo en la cabeza no es motivo de glamour (aunque se ve increíble) pero son en realidad sus branquias, detalle que no desaparece con la edad ya que es un animalito que tiene una condición llamada neoténica, lo cual quiere decir que a pesar de llegar a una edad madura retiene varias características de su etapa de renacuajo. Lo cual, en palabras sencillas, quiere decir que logra permanecer cute a lo largo de su vida, no como tú. Que perdiste todo tu encanto en la adolescencia.

¡Son maestros en la regeneración! Es normal que los anfibios puedan regenerar sus patas o colas, pero el Ajolote lo lleva a otro nivel. Ellos pueden regenerar sus mandíbulas, espalda e incluso su cerebro y lo hacen sin dejar ningún tipo de cicatriz. Esta es una cualidad que los ha vuelto interesantes para la comunidad científica y los ha llevado a ser estudiados por expertos. Que es una razón importante por la que debemos salvar al ajolote, no queremos que todos vivan en laboratorios.

Los Ajolotes son en su mayoría negros y moteados aunque a veces puedes encontrar ejemplares albinos dorados y otros que se llaman albinos blancos pero estos se dan con mayor frecuencia en cautiverio que en los canales de Xochimilco y son conocidos como el animal más bonito del mundo acuático. Una razón importante por la que debemos salvar al ajolote, no queremos que nos arrebaten ese título, ¿o si?.

Otra razón por la hay que salvar al ajolote, es su divertido ritual de apareamiento. Es de lo más adorable, ya que en vez de hacer el amor ellos tienen una danza circular en la que posteriormente el macho deposita sus espermatóforos (paquetitos donde tiene a sus espermitas) y la hembra los guarda en su cloaca y en 24 horas ella deposita casi 400 huevos entre rocas y plantas.

¡¿Qué!? ¡400 huevos en un apareamiento! Así es, y aunque suene a muchos, el problema está en que a una mente muy brillante en la década de los 80 se le ocurrió introducir a los canales un tipo de tilapia y mojarra (peces feos) que aunque parece ser que acabaron con el problema de lirios también desarrollaron un interés por los pequeños ajolotes. Convirtiéndose en su alimento preferido y eso aunado a la contaminación en Xochimilco, han convertido el ÚNICO hábitat de los ajolotes en una pequeña zona de guerra. Es importante salvar al ajolote porque cada día se vuelve más difícil que se encuentren en los canales para realizar su danza del amor y eso es muy triste.

Debemos hacer todo lo posible por salvar al Ajolote porque son una especie endémica de la CDMX y los canales de Xochimilco han sido su hogar desde antes de que los Aztecas vieran el águila comiendo a una serpiente y dijeran “Aquí”. Es nuestra obligación ver por ella y asegurarnos que existan los suficientes para que no tengamos que ir al acuario de Polanco para ver a uno de ellos.

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Andrea es una Potterhead de corazón, Shadowhunter de fin de semana y Lady Sith cuando la hacen enojar.
Es una entusiasta de la vida sana pero los fines y puentes come cosas gordas sin que nadie lo sepa. Le gusta hacer yoga, meditar y leer el Tarot de vez en cuando. Su placer culpable favorito son las paletas de horchata de la zona azul (en la republica hermana de Satélite).
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Empezó a escribir cuando JK Rowling se tardó la vida en sacar la quinta parte de HP y lleva desde la prepa trabajando en una novela.
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A diferencia de muchas personas, su Patronus es un perro y no un salmón.