Aunque la gran mayoría de nosotros reconocemos que Febrero es el mes del Super Bowl, hay quienes aún suspiran pensando que es el mes del amor. Pero la realidad de las cosas es que San Valentin apesta. No hay mucho por donde verle, es un día que es single shaming y en el que como persona en una relación te encuentras en la obligación social de darle algún recuerdito ridículo a tu pareja.

El amor es algo muy bonito. Tener una persona con quien puedas Netflixear (para los boicoteros Blimear) y chillear los fines de semana es casi como magia. Pero San Valentín no es eso.

San Valentin apesta porque es una obligación social. ¡Y es una obligación para todas las personas! Si estás en una relación o no, porque si eres felizmente soltero tus amigos esperan algún tipo de detalle de tu parte. Y si estás en una relación y tienes muchos amigos el gasto es aún mayor. Vaya, San Valentin es caro.

Al igual que todas las celebraciones socialmente obligatorias, San Valentín apesta porque es un día y dos fines de semana (uno antes y otro después) en el que no puedes ir a ningún lado. TODO está lleno de personas cumpliendo con su deber social, con sus parejas.

Es un día single shaming. Hace sentir a las personas que no tienen una persona en quien gastar ridículas cantidades de dinero en chocolates o flores, mal. Porque si bien hay quienes cuidan a sus amigos y les dan detalles, siempre va a ser el día del amor más que de la amistad.

Si estás en una relación, te entra el estrés porque estás obligado a lucirte y darle a entender a tu pareja que la quieres y la estimas, porque por alguna extraña razón los otros días del año no importan tanto. Y honestamente, puedes ser la mejor pareja en San Valentín, pero el amor de verdad se celebra diario. Y no por dar flores el 14 de Febrero quiere decir que tienes un pase libre para ser un patán el resto del año.

Es un día enemigo mortal de los propósitos de año nuevo para quienes quieren ser un poquito más sanos. Por donde le veas estás rodeado de comida no sana, rica y engordadora.

San Valentín apesta porque nos ha hecho creer que para disfrutar el amor se tiene que gastar dinero, hacer cosas extraordinarias y si no, entonces no es amor. Pero seamos honestos, el amor es todos los días, es encontrar la delicia de no hacer absolutamente nada más que acompañar en silencio a la otra persona. El amor no son chocolates o globos o ositos de flores… el amor es más que eso y es motivo de celebración de todos los días.

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Andrea es una Potterhead de corazón, Shadowhunter de fin de semana y Lady Sith cuando la hacen enojar.
Es una entusiasta de la vida sana pero los fines y puentes come cosas gordas sin que nadie lo sepa. Le gusta hacer yoga, meditar y leer el Tarot de vez en cuando. Su placer culpable favorito son las paletas de horchata de la zona azul (en la republica hermana de Satélite).
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Empezó a escribir cuando JK Rowling se tardó la vida en sacar la quinta parte de HP y lleva desde la prepa trabajando en una novela.
Es fiel creyente de la magia, el destino y la energía. Ama el sol, los animales y las suculentas. Comparte custodia de dos bellos gatos y tiene un aceite esencial para cualquier mal del cuerpo.
A diferencia de muchas personas, su Patronus es un perro y no un salmón.