Hoy recordamos una de las ceremonias más impresionantes de la mitología azteca. El Tlacaxipehualiztli era una celebración llevada a cabo por los aztecas en beneficio del dios Xipe Tótec. El ritual es también conocido como la “desolladura de hombres”.

El Tlacaxipehualiztli es el nombre con que se denomina al segundo mes del calendario solar, Xiuhpohualli. Una temporada de fiesta y muerte.

Se dice que los sacrificios celebrados se realizaban mediante degollamiento de los esclavos obtenidos en las guerras. Quitarles la piel era el primer paso, después seguía el desmembramiento y el goce de la carne.

Con los restos de los cuerpos sacrificados, adornaban la vestimenta de los enfermos para implorar la curación de las enfermedades a la deidad.

Xipe Tótec

Todo acto en esta celebración estaba dotado de religiosidad. Xipe era el dios asociado con la primavera y la fertilidad. De modo que se apreciaba como el regenerador de vida.

En la Historia natural de las cosas de la Nueva España de Fray Bernardino de Sahagún se confirma que el degollamiento de hombres se llevaba a cabo en Tzapotlan, en la región de Xalisco.

Se dice que a los cautivos de guerra se les trasladaba a los templos de sacrificio con suma violencia. Eran arrastrados por el suelo, sosteniendo su cabeza por medio de los cabello., hasta llegar al punto más alto de la edificación.

Debido a tal tratamiento, varios esclavos perdían la conciencia antes de llegar a su destino. Ahí eran sostenidos por cinco personas que los tomaban por las piernas, brazos y cabeza.

El ritual

Cuando todo estaba preparado, aparecía el sacerdote encargado de realizar el acto. Él, con ambas manos, sostenía una especie de roca puntiaguda. Después de unos momentos, comenzaba a golpear el pecho del cautivo hasta provocar un agujero por el que se extraía el corazón que habría de ser colocado en una bandeja especial para ser ofrecido al sol.

Tras el episodio de sangre, el cuerpo era arrojado escaleras abajo. Entonces era recibido por los quaquacuiltin, unos ancianos que lo llevaban hasta sus hogares para desmembrarlo y repartirlo con los necesitados de una cura.

En la canción Mano negra de la cada vez más mítica lila Downs, una estrofa nos recuerda esta celebración:

Dentro de la tierra, vive muy profundo, una mano negra sale del más allá.

Tlacaxipehualiztli: la función para la ciudad.

Y podemos imaginarnos la histeria festiva que caracterizaba a las regiones cada vez que la ceremonia se acercaba. Se dice que otros hombres capturados eran retados a una batalla donde, por supuesto, perdían la vida.

Fuente: INAH

Coyolxauhqui: la diosa que pidió ayuda a sus hermanos para matar a su madre

Comentarios