Poder distinguirnos de los demás ha sido una constante, y que mejor si se empieza por los apellidos. No es lo mismo ser un Pérez que un López. Por supuesto, hay una gran diferencia, pero ¿de qué depende la asignación del apellido?, ¿sabes cuál es el origen del tuyo?, a ¿qué le debes que seas Gómez?

Hasta antes del siglo XIII era común que a la gente se le asignará un sólo nombre, de modo que para distinguirse de los demás solían relacionarse con su oficio o el de su familia. Los primeros en incorporar a su nombre de pila o de bautismo un apellido, fueron los señores feudales o los caudillos en armas, los cuales se definían ya sea por los terrenos que poseían o por las tierras conquistadas.

tu apellido revela tus orígenes

Casi de manera simultánea la nobleza empezó a incorporar al nombre que habían recibido por el bautismo, el rango que poseían, convirtiéndose por costumbre en un nombre agregado al original. No así para los reyes o monarcas, quienes optaban por preservar un sólo nombre con un adjetivo numeral cardinal, como Carlos I, Luis X, entre otros.

Ante tal irregularidad en la asignación de apellidos, fue hasta junio de 1870 cuando los españoles establecieron la Ley de Registro Civil, diseñando un sistema de registro compuesto por nombre(s), apellido paterno y apellido materno, los cuales se podían estructurar tomando en cuenta el sistema patronímico, el cual consiste en agregar la desinencia ez al nombre del padre o la madre (Fernández = hijo de Fernando); toponímicos, cuya conformación era basada en la denominación de un lugar (Arrollo, Ribera…); de oficios, ya que el trabajo servía como medio de identificación (Guerrero, Labrador, entre otros); y, finalmente, los descriptivos que hacían referencia a una característica física de la persona o estado de ánimo (Blanco, Moreno, Alegre, Limón …).

Este sistema es adoptado en todos los países de habla hispana, y México no fue la excepción, ya que ante la conquista, los apellidos fueron asignados de acuerdo al nombre del jefe de familia y o el terrateniente para el que trabajaban, y sólo se le agregaba la preposición de (De Ocampo, de Garduño).

tu apellido revela tus orígenes

Sin embargo, estos apellidos no sólo tienen su historia española, ya que junto con los conquistadores también llegaron judíos expulsados por los reyes, los cuales eran conocidos como serafines y adoptaron las estructuras patronímicas, toponímicas o de oficios, sin perder del todo la raíz. Por ejemplo, Schmidt (herrero), Müller (molinero), Meier (administrador de una granja), Schneider (sastre), Maurer (masón, albañil), Bauer (granjero), Metzger o Fleischer (carnicero), Töpfer o Toepfer (alfarero).

Internacionalización que no fue privativa de Alemania, sino de muchos países europeos que ante problemas políticos o económicos provocaban la migración de italianos, búlgaros, checos, entre otros, los cuales se distribuyeron por todo América. Aunque, claro, la mayor intervención en México fue la española por lo que es común saber de tantos Fernández, Pérez o Martínez y muy pocos Müller o Schmidt.

Lo cierto es que tus apellidos son el principal distintivo para diferenciarte de las demás personas, ya sea  que provenga de España, Alemania, Italia o Reino Unido, la verdad es que eres único e irrepetible.

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