Hace unos pocos meses, Yves Klein pintó de azul la Ciudad de México. Sin duda, fue una de las muestras de diversidad creativa de las que se deben de ver mucho más en nuestro país.

Aquí te dejamos algunos datos por los cuales el arte de Klein es tan único.

Creó un color

Yves registró el International Klein Blue (IKB), el color más representativo de su obra, en 1960. Esta tonalidad de azul busca representar la partición de la tierra y el cielo.

El artista siempre se mostró fascinado por el cielo y su color.

El cuerpo era su instrumento

Él utilizaba bastantes instrumentos y técnicas poco convencionales para la creación de su arte. Entre ellas se encontraba el cuerpo humano, el cual le funcionaba como brocha.

Generalmente, recurría a modelos para cubrirlas en pintura azul y ejecutar sus obras.

Fue pionero en varios movimientos

Klein es considerado precursor del llamado Performance Art, el cual influyó en la concepción del Pop Art.

Además, fue uno de los fundadores del Nouveau Réalisme, el cual influenció considerablemente al arte moderno.

Fue un maestro del montaje

Leap into the Void fue una fotografía que estuvo en todos los periódicos parisinos en otoño del 60. En ella se podía ver al artista saltando de un techo a una calle abandonada para ingresar a un lugar llamado The void.

Esta fotografía se trataba de un montaje que se logró gracias a la ayuda de Harry Skunk y János Kender.

El arte era natural para él

Yves nunca recibió una educación formal en el arte. Lo que aprendió en casa fue gracias a que ambos padres eran artistas.  Lo interesante era que cada uno le inculcó un tipo de vista artística diferente.

 

 

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